El colegio san agustÍn está asentado en una de las zonas más altas del municipio, donde convergen los barrios pobres que se ubican al norte de Ocotal.

Iniciativa católica ayuda a jóvenes en Ocotal

Manos amigas financian educación de estudiantessin recursos Amparo Aguilera Ocotal, Nueva Segovia. – Más de 150 niños y adolescentes pobres de Ocotal, en éstos momentos esperan por un protector En este municipio, ubicado a 226 kilómetros de Managua, la Iglesia Católica a través de la Orden San Agustín, hace lo que puede acogiéndolos en un […]

  • Manos amigas financian educación de estudiantessin recursos

Amparo Aguilera

Ocotal, Nueva Segovia. – Más de 150 niños y adolescentes pobres de Ocotal, en éstos momentos esperan por un protector En este municipio, ubicado a 226 kilómetros de Managua, la Iglesia Católica a través de la Orden San Agustín, hace lo que puede acogiéndolos en un colegio, que instaló desde hace seis años: el San Agustín.

Aunque en realidad se requiere ayuda para “costear” durante todo el año los estudios de cada estudiante, que al mes implica un desembolso de por lo menos 70 córdobas.

Amparo Irías, subdirectora del Colegio, dice que a la fecha 41 alumnos cuentan con patrocinio, en parte otorgado por periodistas de LA PRENSA.

“Pero el resto (del alumnado) también necesita ayuda ya sea con la mensualidad o con útiles escolares porque nosotros no contamos con financiamiento externo, más que con nuestro propio esfuerzo y con el apoyo voluntario de gente de buen corazón”, reitera.

Según la profesora, este año la demanda de matrícula aumentó.

“En enero contábamos con 207 alumnos, pero luego en febrero vinieron más porque sus padres no pudieron matricularlos en los centros públicos por falta de dinero y la verdad es que nos duele el alma decirles que no, entonces optamos por acogerlos”, comenta.

Denia Zelaya, directora del Colegio, especifica que a la fecha contabilizan, un total de 240 estudiantes.

“Sin embargo estas cifras cada día cambian porque a diario llegan madres de familia a pedir que les demos cupos ”, expone Irías.

Según Zelaya, la mayoría de estudiantes que atienden provienen de madres abandonadas, muchas de las cuales están desempleadas o, en todo caso, se desempeñan como domésticas.

Es decir, que cuentan con salarios que oscilan entre los 300 y 500 córdobas al mes.

“Y con más muchachitos que mantener”, aclara la sub- directora.

A PUNTA DE VOLUNTAD

El sacerdote Rodrigo González, director general del Colegio, añade que los alumnos habitan en barrios situados en la periferia de la ciudad.

Entre éstos están el barrio Sandino, José Santos Duarte, Laura Sofía Olivas, 26 de Septiembre y el barrio Monseñor Madrigal.

La mayor parte de éstos —según la vicealcaldesa de Ocotal, Gilma Rodríguez, forman parte del cordón de pobreza del municipio.

“En muchos de éstos hasta hay asentamientos y en general tienen una baja calidad de vida”, sostiene.

La funcionaria revela que en términos globales se sitúa a Ocotal en una escala de pobreza que aún no llega a la extrema. “Aunque al fin de cuentas la hay”, recalca.

Asunción Marín, delegada del Ministerio de Educación (MECD) en esta ciudad, refiere que no hay datos precisos del número de niños o adolescentes que dejan sus estudios por esa condición.

“Todavía no tenemos una base de datos que nos lo arroje… no la hay en el ministerio y tampoco en la Alcaldía”, expone.

“Por eso , la labor que hace el Colegio San Agustín da repuesta porque llega donde el ministerio no puede dar cobertura”, opina.

“Y tiene un impacto social, prosigue, porque ya el Instituto y la Nuclear (que atienden la educación media) no tienen espacio para acoger a más muchachos. Por otro lado los privados, efectivamente, no todos los pueden costear”, razona.

El padre Rodríguez enfatiza que la meta, año con año, es la de fortalecer la labor social que ejercen.

Aunque, para eso requieren de “más manos amigas”, recuerda. Así ocurrió cuando recién el Colegio comenzaba a erigirse: en 1999. Precisamente un año después del Huracán Mith que arrasó viviendas en la zona y afectó la infraestructura y la masa agroforestal en buena parte del departamento.

LA HISTORIA

En ese entonces la Orden San Agustín tuvo que recurrir a la feligresía para materializar el edificio del centro.

“Me acuerdo que hicimos una campaña de sensibilización, para que aquel feligrés con condiciones económicas favorables, donara un bloque”, rememora el cura. Y funcionó.

Cada uno comenzó a llevar un bloque. Paralelamente organismos no gubernamentales como Ayuda en Acción, que aún los apoya manteniendo becas a un grupo de jovencitos, se unieron al esfuerzo.

Y luego los mismos alumnos hicieron lo suyo, pues sus padres juntaron voluntades y aportaron parte de esa materia prima.

“Ý así comenzamos a darle forma a las primeras aulitas de clases”, apunta.

Zelaya contabiliza que en el primer año recibieron a 90 alumnos. “Pero luego la población estudiantil se incrementó, porque aquí (en Ocotal) hay mucha necesidad”, insiste la directora.

El clérigo indica que en la actualidad mantienen la escuela con aportes de la misma Orden. Aunque el MECD garantiza el pago a tres de los doce maestros que laboran. Al resto lo asume la Iglesia.

“Porque al principio, ellos (los docentes) trabajaban sin cobrar ni un peso, pero nosotros vimos su necesidad y decidimos darle un ayuda, ya que si hablamos de justicia social consideramos que debemos dar el ejemplo, pero claro sabemos que no es suficiente”, señala.

MÁS SOBRE EL COLEGIO

El Colegio San Agustín cuentan con doce maestros, a quienes se paga 40 córdobas la hora, como una manera de ayudarlos. Además tiene tres pabellones donde están ubicados nueve aulas de clases, la dirección, la sala de maestros y un laboratorio que aún no está equipado por falta de recursos económicos.

También posee una cancha, una biblioteca que necesita de libros, como textos de español de quinto año; y una sala de computación que no funciona porque le hace falta un transformador.

El padre Rodrigo González Jiménez, refiere que el colegio prácticamente está a medio hacer. “Porque además, nos falta mejorar la entrada (que es una loma), tener una bodega y mejorar el aspecto físico del colegio en general”, relata.

Cualquier persona interesada en ayudar al colegio puede comunicarse con el padre al teléfono: 073-22 344.

OTRO EJEMPLO

Este año alrededor de 107 niños del barrio Nuevo Amanecer, uno de los más pobres de Ocotal, ya cuentan con un profesor de primer grado gracias al auspicio de dos feligreses. Sin embargo, los menores necesitan pupitres para recibir sus clases en mejores condiciones y útiles escolares como cuadernos, lápices y borradores.

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