- Ante la falta de agua y la desatención gubernamental, los habitantes de Macuelizo y Nueva Segovia aseguran que saldrán de la pobreza a punta de la piedra de molejón
Amparo Aguilera
En Macuelizo, municipio ubicado a 18 kilómetros de Ocotal y unos 220 kilómetros de Managua, la pobreza ya está por todos los rincones. Contrario a años atrás, el río está seco y los campos se ven sin granos.
María Inés Sandoval, coordinadora de la Comisión Económica en el municipio, dice que en este ciclo agrícola “casi” nadie sembró maíz y frijoles porque el agua llega cada tres días por unas cuantas horas. Pero apuesta a que este año superarán la mala racha que cargan desde el siglo pasado, con el proyecto de la piedra de molejón, también conocida como la piedra de afilar.
Según explica, con este programa esperan comercializar la piedra ya procesada y a un mejor precio, quizá al doble de su valor actual aunque no refiere precios.
Sin embargo detalla que probablemente todo esté listo en marzo. “Porque para ese mes ya esperamos contar con la caseta donde vamos a ofertar la piedra. Y lo bueno es que lo haremos unidos y no dispersos a como tradicionalmente se ha ofertado la piedra”, comenta.
De momento el programa descrito cuenta con 15 socios originarios del casco urbano, El Amatillo y Los Calpules. Estas dos últimas comunidades cercanas al pueblo. “La idea inicialmente es la de conformar la microempresa, y darle trabajo a unas 20 personas si Dios quiere”, señala la funcionaria.
En la actualidad los socios venden la piedra desde uno a dos córdobas por libra. “La de a quintal la damos hasta en 10 córdobas y el saco a 40 córdobas. Pero nos dicen que con el proyecto este último puede darse a 100 córdobas o más y eso nos tiene bastante contentos”, comenta don Andrés Cerna, de 69 años, quien heredó el oficio de su padre.
LA PRODUCCIÓN
Otro punto a favor, es la ilimitada materia prima con la que cuentan, pues ésta se encuentra al por mayor en vetas del municipio, de tal forma que aseguran de que no habrá escasez si se aprovecha racionalmente.
“Por ejemplo, tenemos a nuestra disposición una veta comunal, que queda yendo para la comunidad de El Amatillo. Además los socios tiene vetas en sus propiedades lo que va a permitir contar durante todo el año con el producto”, aclara Sandoval.
Por otro lado los socios están seguros que tendrán clientes de todo el país ya que cinco, del total de 15, se encargarán de recorrer todas las ferreterías del territorio para ofrecer el producto. Hecho que esperan consumar con la Alcaldía de Macuelizo.
“No como ahora, que aquí viene una que otra persona de Managua a comprarnos el producto en bruto, que luego ellos procesan y dan más caro”, recalca Cerna.
Aunque hay otros como don Catalino Lagos, que tras seis meses de trabajo le buscan mercado a la piedra en Ocotal, Estelí, Jinotega, Nueva Guinea y Waslala (Atlántico Sur) donde le pagan mejor el quintal: a 60 córdobas en promedio.
En cuanto a la producción, también hay entusiasmo. Álvaro Gutiérrez Mendoza, quien fungió como vicealcalde de Macuelizo hasta el viernes pasado, pronostica que con el proyecto se tendrá una producción que podría oscilar entre los 40 y 60 quintales por socio al mes. “Lo que va a permitir integrar a más gente y echarle vida al municipio”, apunta.
AUXILIADOS
El proyecto de la piedra de molejón es financiado por Mallorca, España. Según Álvaro Gutiérrez Mendoza, ex alcalde de Macuelizo, el programa cuenta con un financiamiento de dos mil dólares.
Además tiene el apoyo de la Asociación de Municipios de Nueva Segovia (Amunse) que ha capacitado a los socios en todo lo relacionado al procesamiento de la piedra.
El único pegón es que la máquina para cortarla, es decir para darle forma, está descompuesta. Pero María Inés Sandoval, coordinadora de la Comisión Económica de Macuelizo, dice que pronto la van a habilitar. “Porque no podemos seguir de brazos cruzados, algo tenemos que hacer”, plantea.
Los socios coinciden en que la piedra conlleva un trabajo pesado: duelen las manos y hasta los pulmones. Incluso los más viejos pasan a punta de rapaduras de dulce para mantener el ánimo y no sufrir tanto la afectación.