Humberto Ñamendy muestra al lente de LA PRENSA el tejido de sus hamacas que exporta a 15 países del mundo.

Poniendo en alto el nombre de Nicaragua

Artesano de Masaya exporta a 15 países del mundo un promedio de nueve mil hamacas al año logrando ganancias de hasta 35 mil dólares anuales Miguel Flores José Humberto Ñamendy, a sus 65 años de edad, y con 47 años de ser hamaquero, exporta sus hamacas a 15 países del mundo y la clave del […]

  • Artesano de Masaya exporta a 15 países del mundo un promedio de nueve mil hamacas al año logrando ganancias de hasta 35 mil dólares anuales

Miguel Flores

José Humberto Ñamendy, a sus 65 años de edad, y con 47 años de ser hamaquero, exporta sus hamacas a 15 países del mundo y la clave del éxito es ser innovador y creativo, por eso sus diseños son demandados en Europa, Estados Unidos y Sur América.

Desde hace cinco años exporta y anualmente logra comerciar unas nueve mil hamacas, el 50 por ciento de sus exportaciones las hace a Estados Unidos, donde vende su hamaca extrafamiliar (la más grande) a 45 dólares la pieza y la matrimonial a 30 dólares, al año obtiene ganancias de hasta 35 mil dólares en sus exportaciones.

La esposa de Ñamendy, doña Esperanza Mendoza, recuerda que comenzaron a exportar por medio de intermediarios en 1995, después que el Instituto Nicaragüense de la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme) los capacitó asegura que aprendieron a hacer sus propias gestiones. “El primer lote que exportamos fue de unas 50 piezas a los Estados Unidos, con un capital de 30 mil pesos y posteriormente a Europa, en países de Alemania, Italia y Francia, y hemos llegado a exportar hasta 10 mil piezas al año”, detalló.

Después incursionaron en el mercado de América del Sur por medio de ferias internacionales en Chile, donde alcanzaron el éxito, y en Centroamérica, especialmente en Honduras, exportan mensualmente 400 piezas; y sostienen que sus hamacas las aceptan porque son totalmente hechas a mano, algodón ciento por ciento y lo colores son certificados, ajustándose a las demandas del mercado.

DEBILIDADES

“Nuestras debilidades se enmarcan en la falta de una marca y sello ecológico, este último lo tendremos por medio del Inpyme, pensamos en poner una marca que será Hamacas Esperanza. Otra de las debilidades es no tener empaques de cartón para su exportación, por eso nos estamos organizando para hacerle frente a las debilidades y trabajar en función de resolverlas con financiamientos adecuados, centros de comercialización y un banco de fomento”, manifestó doña Esperanza.

De obtener el apoyo calculan exportar un 50 por ciento más de lo que actualmente venden, lo que lograrían exportar hasta 15 mil hamacas al año.

En el taller trabajan 60 obreros, 40 son hombres y 20 mujeres, las que se especializan en el tejido de los adornos de las hamacas llegando a producir 10 diarias.

“Para hacer las hamacas exportamos al mes cinco mil libras de hilos desde El Salvador, equivalente a 55 mil córdobas, incluyendo transporte e impuesto de aduanas. Ocupamos 10 libras de hilos para fabricar una hamaca matrimonial, unas 15 utilizamos en la extrafamiliar, para hacer una hamaca extrafamiliar invertimos 400 córdobas, y la vendemos a 45 dólares en el exterior”, apuntó Ñamendy.

“Tenemos 16 clientes fijos en el mercado internacional, principalmente en países como Alemania, Italia y Estados Unidos. Antes de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, llegábamos a exportar 13 mil piezas, y después del atentado vendemos solamente nueve mil piezas”, manifestó Ñamendy.

EN HAWAI

“Hace tres meses incursionamos en el mercado de Hawai y nuestro producto ha sido aceptado, y al mes mantienen una exportación fija de 50 hamacas”, dijo Humberto Ñamendy, dueño de Hamacas Esperanza.

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