Cornelio Hopmann
Conozco el sistema somocista solamente por la lectura y conversaciones. Tal como entiendo, consistía entre otras cosas en que uno no podía abrir negocio ni tener concesión alguna sin dejarle tajadas o participación accionaria a ellos. Además traspasaron propiedades entre la familia, el Estado y particulares siempre en favor de ellos. Al fin, teniendo como intimidar a los jueces, no había cómo defenderse salvo levantándose en armas.
Al ver las leyes de la Sisep y del Instituto de la Propiedad, me temo que aquel sistema somocista está restableciéndose, puesto que Sisep e instituto concentran todo el poder respectivo sin responder ante nadie por sus actos, salvo en la elección de sus cabezas puestas ahí por las cabezas de las mafias DOS y AA. Por tener los dos también bajo su control el Poder Judicial, los ciudadanos honestos quedan de nuevo en completa indefensión. Si son parte interesada o empresarios nacionales o extranjeros, tendrán que ceder tajadas y participaciones como en aquellos tiempos.
Falta solamente la Guardia. Me parece que demasiados han muerto. No quiero ver a mis hijos obligados a levantarse de nuevo en armas.