- Rechazo a una amnistía
Harry DunphyAP
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush, al exponer su agenda a corto plazo, se comprometió el miércoles a enfrentar a los gobiernos que promueven el terror y elogió las elecciones en Irak como prueba de la marcha de la democracia.
Prometió impulsar un plan de paz global en el Medio Oriente que incluirá 350 millones de dólares en ayuda a los palestinos.
Bush dedicó apenas dos párrafos al tema de la inmigración, señalando que el sistema es “anticuado, no adecuado a las necesidades de la economía y los valores del país”.
“No debemos estar satisfechos con leyes que castigan a personas esforzadas que sólo quieren mantener a sus familias y niegan a las empresas trabajadores dispuestos y fomentan el caos en nuestra frontera”, dijo.
Abogó por una política inmigratoria “que permita a trabajadores temporarios realizar los trabajos que los estadounidenses se niegan a tomar, que rechace la amnistía, que nos diga quién entra y sale de nuestro país y que cierre la frontera a narcotraficantes y terroristas”.
Bush dedicó la mayor parte de su discurso a los asuntos internos, en particular la reforma del sistema jubilatorio llamado Seguro Social, un sistema al que los estadounidenses están tan apegados que tradicionalmente se le considera sacrosanto e intocable.
Exhortó a un Congreso vacilante a asumir el riesgo político “de fortalecer y salvar el Seguro Social”, destacando que el sistema social más costoso del país iba a la quiebra sin una reforma. El plan de Bush reduciría los beneficios jubilatorios de los más jóvenes, no de los mayores de 55 años.
Los demócratas dijeron que la propuesta de Bush de desviar los ingresos del Seguro Social a cuentas de inversión privada era peligrosa y que había mejores maneras de reformar el sistema, la piedra angular del New Deal (nuevo trato) instaurado por el entonces presidente Franklin Roosevelt.
El discurso abarcó asuntos internos y exteriores, pero fue el primero desde el 11 de septiembre del 2001 que se concentró principalmente en la política interior. A pesar de las críticas de los demócratas, Bush ni siquiera insinuó un plazo para retirar las tropas de Irak.
Destacó a Siria e Irán como naciones que exportan el terrorismo.
“La victoria de la libertad en Irak fortalecerá a un nuevo aliado en la guerra contra el terror, inspirará a los reformadores democráticos desde Damasco hasta Teherán, traerá más esperanzas y progreso a una región alborotada”, sostuvo.
Bush dijo que las elecciones del domingo pasado en Irak “abren una nueva etapa de nuestro trabajo en ese país. Concentraremos esfuerzos cada vez mayores para ayudar a entrenar fuerzas de seguridad iraquíes más capaces: fuerzas con oficiales formados y una estructura de mando eficaz”.
Recordando el tema de su discurso de juramentación, de extender la libertad por el mundo, Bush dijo que “la única fuerza lo suficientemente poderosa para detener el ascenso de la tiranía y el terror, de reemplazar el odio por la esperanza, es la fuerza de la libertad humana”.
El Presidente se comprometió a trabajar por la paz en el Medio Oriente.
“El objetivo de dos Estados democráticos, Israel y Palestina, conviviendo en paz, está al alcance de la mano, y Estados Unidos los ayudará a alcanzar esa meta”, dijo Bush.