La nueva amenaza del FMI

Néstor Avendaño* Roman, Times, serif»>Opinión económica La nueva amenaza del FMI Néstor Avendaño* El FMI, a igual que la mayoría de los servidores públicos de Nicaragua, muestran un gran déficit de credibilidad en sus palabras para nuestra nación. Cansados del estribillo de que “se suspenderá toda la ayuda externa”, hoy el FMI envía un mensaje […]

Néstor Avendaño*

Roman, Times, serif»>Opinión económica

La nueva amenaza del FMI


Néstor Avendaño*




El FMI, a igual que la mayoría de los servidores públicos de Nicaragua, muestran un gran déficit de credibilidad en sus palabras para nuestra nación. Cansados del estribillo de que “se suspenderá toda la ayuda externa”, hoy el FMI envía un mensaje amenazando la estabilidad laboral de los trabajadores del sector gubernamental, porque la Asamblea Nacional ha “desalineado” el programa del FMI al aprobar un gasto equivalente a US$40 millones para contrarrestar el deterioro del nivel de vida de los pobres.

Ningún funcionario del gabinete económico de los últimos tiempos ha podido actuar en materia de política económica sin la venia del FMI. Algunos antecedentes en el manejo de esta política deterioran la autoridad moral del FMI en Nicaragua y entre esas acciones se distinguen:

—Autorizar un oneroso endeudamiento interno emitido por la banca central, principalmente en los dos últimos meses de la administración del doctor Arnoldo Alemán, a través de “subastas” de CENI con un costo igual a casi 5 veces el costo que se observaba en el mercado internacional, cuando el mismo el FMI prohibía (y sigue prohibiendo) a Nicaragua que se endeude en términos comerciales en el mercado internacional porque no tiene capacidad de pago;

—Aprobar el desvío de casi el 60 por ciento de US$630 millones en concepto del alivio interino HIPC, en detrimento de los pobres del país y en cumplimiento del pago de una onerosa e ilícita deuda interna emitida por la banca central, a pesar que los servidores públicos pregonaron grandes expectativas a favor de los pobres cuando el país arribó al Punto de Culminación “Flotante” de la Iniciativa HIPC el 23 de enero del 2004; y

—Aceptar la subestimación de C$1,100 millones (equivalentes a US$70 millones) en los ingresos tributarios proyectados en el presupuesto nacional 2004, impidiendo una mayor asignación de recursos al gasto social del presupuesto nacional.

Aparentemente, el FMI también se olvidó que exigió a los nicaragüenses un aumento programado de US$20 millones en las reservas internacionales netas “ajustadas” de la banca central en 2004, pero el aumento real, y aplaudido por los servidores públicos, fue de US$128 millones, y este “logro” se dio aún con el incumplimiento del FMI de entregar US$17.4 millones de su préstamo total programado para el 2004 (prometió desembolsar US$58.6 millones y sólo entregó US$41.2 millones a Nicaragua).

El FMI ha cerrado sus ventanillas y las del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo que facilitan préstamos muy concesionales a Nicaragua, sin previo aviso cuando se “descarrila” su programa económico y, en vez de estar enviando mensajes amenazadores a nuestra nación, debería estar aconsejando a las autoridades gubernamentales sobre una reestructuración soberana del total de la deuda interna, emitida tanto por el Gobierno Central como por la banca central, con el fin de evitar una gran repulsa social en nuestro país por el creciente deterioro del nivel de vida de la población. Y este deterioro ocurre a pesar que el país ya se graduó en la Iniciativa HIPC.

Se reconoce la posición técnica del FMI de que el país no se desvíe del techo fijado en concepto de gasto gubernamental como un porcentaje del PIB (que es fijado por el mismo FMI) para evitar una caída de las reservas internacionales oficiales, las cuales se han construido sobre un mayor endeudamiento externo e interno.

Sin embargo, es incorrecto el hecho que el FMI se arrogue la autoridad política de fijar la composición del mismo gasto, privilegiando el pago de una deuda externa, ya reducida por la Iniciativa HIPC, y el pago de una deuda interna, onerosa e ilícita, sobre la responsabilidad gubernamental de atender las necesidades sociales más sentidas de la población.

Por esta razón, la Asamblea Nacional ha comenzado a rescatar la soberanía fiscal de Nicaragua, que ha estado en manos del FMI desde junio de 1994, fecha en que se firmó su primer programa económico trienal en Nicaragua.

* El autor es economista.

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