Aplazados en educación

Josefina Vannini*

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Aplazados en educación


Josefina Vannini*




Al comenzar el nuevo año escolar, una vez más vemos los terribles resultados de las pruebas de los estudiantes que ingresan a la educación superior. Podemos señalar muchos factores como los causantes de este continuo fracaso, sin embargo creo que los más importantes son la inequidad en la distribución de los recursos para educación (léase seis por ciento) y la calidad educativa. Me referiré a la última.

Según un reciente artículo de Carlos Alberto Montaner, la causa del fracaso de la educación latinoamericana podría ser una combinación entre la mala calidad de los maestros y la poca presión familiar para forzar el rendimiento escolar.

En las dos últimas pruebas internacionales más conocidas, (Pisa: Program for International Student Assesment; y, Timss: Trends in International Mathematics and Science Studies) los resultados reflejan que los primeros de la lista generalmente son los pueblos asiáticos: Singapur, Corea, Taiwan o Japón y además Finlandia. Las naciones escandinavas y las bálticas obtienen buena puntuación. Asimismo Holanda, la zona flamenca de Bélgica, la República Checa y Polonia. Estados Unidos si bien está detrás de Inglaterra, Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Irlanda se mantiene en la media de los países examinados, similar a Suiza a Alemania y Francia. Sus resultados son mediocres pero no malos. España, Italia y Grecia tienen los promedios más bajos de los países desarrollados.

En Latinoamérica los datos son escasos, porque los gobiernos no quieren ser criticados y optan por no participar en las pruebas internacionales y, en los pocos casos de participación los resultados son malos. Tal es el caso de Chile, que siendo el país más próspero del continente americano, entre 46 participantes, ocupa en el terreno de las matemáticas el lugar 39 y en el de las ciencias el 36. Colombia, Brasil y Perú caen por debajo de Chile. México, en Pisa 2003, descubrió que el 50 por ciento de los estudiantes de 15 años que han finalizado la primaria y la secundaria ni siquiera pueden seguir instrucciones para solucionar problemas matemáticos. Son semianalfabetos funcionales.

Montaner dice que es muy difícil precisar por qué la educación latinoamericana es tan desalentadoramente mala si el porcentaje de inversión en relación al PIB, es tres puntos mayor que el de los países más desarrollados. Aduce que tampoco se trata del tiempo dedicado a las clases, ya que el promedio de los 30 países más ricos es de 929 horas anuales. Chile está por encima de esa cifra y Paraguay llega a las 1,080. Sólo Brasil está por debajo de las 700.

Al parecer las causas pueden ser múltiples, pero la de más peso puede ser una combinación entre la mala calidad de los maestros y la poca presión familiar para forzar el rendimiento escolar de niños y jóvenes. Ante las malas notas no es la misma reacción la que tienen los padres en Corea, Japón o Singapur que la de los chilenos, ecuatorianos o panameños. Esto puede ser causado porque no existe en nuestras sociedades una gran presión social hacia la obtención de logros y cumplimiento de metas y lo más probable es que esto se refleje en los resultados escolares.

En un reciente estudio, llevado a cabo por Preal, Care, Unicef y el MECD, sobre los factores internos y externos que mejor explican el rendimiento académico de los estudiantes de tercer y sexto grado de primaria en Nicaragua, en base a resultados obtenidos en las pruebas nacionales de español y matemáticas se refleja, entre otras cosas, que el bajo rendimiento en matemáticas no es un problema de factores asociados, sino de algo más profundo, como el bajo dominio de la materia por parte del profesor y la metodología de enseñanza utilizada en el aula.

Al parecer la motivación docente y familiar es necesaria, pero no suficiente, para mejorar el desempeño del estudiante. La motivación docente y de la familia tienen una influencia positiva sobre el puntaje en español, pero tiene poca influencia sobre el puntaje en matemáticas.

Sin embargo hay que plantearse hasta qué punto es importante que los estudiantes sean excelentes o mediocres en una sociedad en la cual el sistema educativo corresponde a la calidad general del modelo de sociedad donde se aplican los conocimientos. De qué sirve que los estudiantes de quinto grado sepan hacer coordenadas cartesianas o que un alumno de segundo año pueda diseñar la turbina de un jet si no funcionan los poderes del Estado, la corrupción campea a su libre albedrío a vista y paciencia de jueces y magistrados y los políticos destazan la constitución a su parecer y antojo?

A este respecto, Montaner nos recuerda que el grado de conocimiento que se adquiere en la escuela es menos determinante en la vida de una persona que el peso de las instituciones y los valores y actitudes de las personas para lograr el desarrollo de una comunidad próspera y armónica.

Como nicaragüense me pregunto: ¿ No será ésta la razón principal por la cual nuestro país está en el último lugar en educación?

* La autora es directora ejecutiva de Eduquemos y presidenta del Comité Centroamericano de Coordinación de Preal

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