AFP
Tercera Parte
MEXICO.- Con una fortuna valuada en más de 12.000 millones de dólares, Carlos Slim Helú, de 64 años, inició en 2004 su retiro profesional, dejando a sus hijos la tarea de emular al hombre más rico de América Latina.
En privado, el propietario del gigante Teléfonos de México (Telmex) asegura ser un hombre de trato sencillo, al que le gustan los deportes, el arte y la historia de México, según ha confesado en las pocas entrevistas otorgadas a la prensa.
Quienes lo conocen aseguran que no le gusta contar sus empresas, aunque por otro lado habla a diario con los directores ejecutivos del Grupo Carso, conglomerado empresarial que maneja, entre otras, las firmas Condumex, Nacobre, Frisco, Porcelanite y Cigatam.
Ese mismo grupo se encarga en México de la cadena de tiendas Sears, las pastelerías El Globo, los restaurantes Sanborns, así como las empresas de venta de productos musicales Mix Up, Discolandia y Feria del Disco.
En conjunto, si a las ya mencionadas se les suman Telmex, el banco Inbursa y la empresa número uno de telefonía móvil en México, Telcel, las compañías de Slim representan casi la mitad del mercado bursátil mexicano.
Hijo de inmigrantes libaneses, Carlos Slim aprendió a trabajar desde pequeño en la mercería de su padre, un modesto negocio llamado “La Estrella de Oriente”, que le sirvió de trampolín para iniciar más adelante su primer negocio formal: la Inmobiliaria Carso.
Amante de la obra del escultor francés Rodin, de quien posee una importante colección, el hombre más rico de Latinoamérica, según las revistas Forbes y Fortune, hizo su carrera empresarial comprando a bajo precio empresas desahuciadas, que él mismo se encargó de levantar hasta llevarlas al éxito.
En su patria, la cereza del pastel fue la adquisición en 1990 del otrora monopolio estatal Teléfonos de México, una transacción por menos de 2.000 millones de dólares.
Acostumbrado a los grandes retos, en los últimos dos años Slim decidió consolidar su presencia fuera de las fronteras de México, destacándose la compra de las empresas argentinas Techtel y Metrored y la participación en compañías de Estados Unidos, Brasil y Chile.
Viudo desde 1999, y con seis hijos —tres hombres y tres mujeres—, Carlos Slim también adquirió recientemente activos de AT&T Latinoamérica, lo que le permitió ingresar a los mercados de Colombia y Perú.
A su vez, en Ecuador y Guatemala es proveedor de telefonía inalámbrica a través de la filial de Telmex, América Móvil, y también posee activos en empresas de telecomunicaciones de El Salvador y Nicaragua.
“Yo creo que el éxito no está en lo económico, (…) lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia, los amigos”, apuntó Carlos Slim a la revista Poder, una de las pocas publicaciones que ha podido acceder a la intimidad del magnate mexicano.
Si bien desde principios de 2000 fue delegando funciones en manos de sus tres hijos varones, en 2004 se convirtió oficialmente en presidente honorario vitalicio de Telmex, del Grupo financiero Inbursa, y de Carso Global Telecom, un retiro que le deja tiempo para ocuparse de actividades filantrópicas. A través de la Fundación Telmex, Slim, considerado el “Rey Midas” de México, ayuda a personas que permanecen en prisión.
EN LA VIDA COTIDIANA DE LOS MEXICANOS
Muy pocas personas en México admiten que su vida cotidiana está estrechamente ligada a la del magnate Carlos Slim, y también son sólo algunos los que pueden excluirse de hacer uso de algún bien o servicio proporcionado por las decenas de industrias y consorcios del famoso empresario.
Desde mediados de los años noventa El Globo pasó a manos de Carlos Slim, con lo que inició un continuo período de expansión en todo el país, que fue criticado por los pequeños panaderos de la provincia, quienes veían en la cadena de pastelerías a un competidor difícil de superar, según indica un reporte de la AFP.