Movimiento por Nicaragua

Migdonio Blandón [email protected]

El Movimiento por Nicaragua nació el 27 de noviembre pasado en el Encuentro por Nicaragua del Olofito; mediante un diálogo apreciativo de grupos heterogéneos, con varios temas de importancia, en el que al fusionarse dos grupos coincidentes, con mayor auge se tomó la decisión de integrarlo al margen de sectarismos y con cívico sentido patriótico, evitar el proceso político-constitucional y daños al país, por la ratificación de leyes inconsultas e inconstitucionales del Poder Legislativo.

Con plena conciencia del inminente peligro que como espada de Damocles pende amenazadora para el presente y el futuro por tal ratificación, que violando impunemente la Constitución, asumirían hegemonía absoluta de manera especial sobre el Poder Ejecutivo y fuera de la ley, con despótico cinismo, arrogándose la representación soberana del pueblo, sin la previa consulta a que obliga el actual sistema presidencialista democrático, que pretenden cambiar a parlamentario.

Por lo que la razón principal del Movimiento por Nicaragua ha sido y es cívicamente compactar a la ciudadanía consciente, para que unidos e identificados por la insignia azul y blanco de nuestra gloriosa Bandera Nacional, al margen de toda clase de sectarismos, reconociendo derechos y deberes, cumplir éstos a cabalidad y respetar los ajenos, lo mismo que haciendo prevalecer los propios, hacer nuestra la frase de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Es cierto que los partidos políticos en determinadas épocas y ocasionalmente han sido canales adecuados para cambios positivos. Pero viendo en la actualidad tanta corrupción y fanatismo partidario, la gente honesta que a Dios gracias es la mayoría, quizá la mayor parte aún conservando en su fuero interno su ideología, por respeto a sus valores morales se ha marginado de lo sectario y cayendo en la apatía integran la gran masa abstencionista electoral, que ha dejado el campo a los corruptos.

Pero sin militancia determinada en lo sectario, desde un movimiento cívico comunitario, con el debido y necesario respeto al código de comportamiento establecido, aún con muchas limitaciones puede efectuarse la intención positiva que se tenga, en la marcha por Nicaragua efectuada el lunes l0 de enero con asistencia de cerca de diez mil personas. El Editorial del Diario LA PRENSA del miércoles l2 de enero claramente lo resumió en su elocuente título: La esperanza es azul y blanco.

Después del acto en que con la seriedad del caso y en presencia de honorables testigos, se firmó el importante acuerdo y la agenda del próximo diálogo nacional, que despejaba un poco el nublado cielo patrio, me llamó una señora que asistió a la marcha cívica pro referendo, del estadio al monumento a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Mártir de las Libertades Públicas, diciéndome con singular entusiasmo: “Nosotros pusimos nuestro granito de arena”.

Es cierto que nos satisfizo el resultado de la marcha y sobre todo el acuerdo que se firmó en Casa Presidencial, que ha sido apenas un fugaz e ilusorio destello, como inaudito e inverosímil fue el burlesco incumplimiento que horas más tarde se le daba a dicho acuerdo por los que llamándose “padres de la patria” en la Asamblea, con sus actitudes son más bien una vergüenza nacional. Situaciones así comprometen a la ciudadanía honesta a repudiar a tales representantes.

El grupo que optimistas iniciamos este movimiento cívico, sin determinado liderazgo, día a día ha venido creciendo con la identificación única de la bandera patria y sin otras armas y capital que el civismo, conscientes de la peligrosa tarea, hemos decidido entusiastas enfrentar a los mastodontes de la politiquería sectaria. Sabemos que por tan digna causa, el pueblo honesto ha de sumarse y que, con la ayuda de Dios al tiempo que iremos creciendo, confiamos hacer que los mastodontes se esfumen y Nicaragua vuelva a ser República.

El autor es miembro de Eduquemos

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