- Es protagonizado por los niñosque recibenequinoterapiaen la finca Haras de Albanta
Hilda Rosa Maradiaga C.
Los niños con discapacidad que semanalmente reciben equinoterapia en la finca Haras de Albanta son los protagonistas de Un cuento de ángeles para Margarita, filmado por el reconocido camarógrafo Frank Pineda, y las personas que participan en el proyecto.
El cuento fue escrito por Lorena Mántica, y ella, ferviente cristiana, asegura que fue Dios mismo quien se lo contó. “Dios le habla a la gente. Me puse a orar, Dios me empezó a hablar y me contó el cuento”, afirmó.
La filmación fue un trabajo de equipo en el que participaron las personas que laboran con los niños, Frank Pineda aportó gratuitamente su experiencia y recibieron apoyo de Producciones Vídeo Arte, explicó Mántica.
La historia narra que un día en la eternidad el rey de los cielos llamó a sus querubines y los mandó a la tierra con una misión especial, por un tiempo determinado y un cuerpo humano. Niños con microcefalia, autismo y otros problemas, los caballos que son utilizados en las terapias y la perrita “Pánfila” son los actores del filme.
Frank Pineda tiene una larga trayectoria como camarógrafo y ha trabajado con cineastas nacionales e internacionales en distintos filmes.
El material fue editado por Fernando Zelaya y en las voces de los animales que intervienen en el cuento trabajaron César Ramírez Fajardo, Élida Dueña, Patricia Hernández, Lorena Mántica, Roy Gaitán y Dagoberto Navarrete.
FALTA DE FINANCIAMIENTO
Lorena Mántica, promotora del proyecto de equinoterapia que se lleva a cabo gratuitamente en la finca Haras de Albanta para niños con discapacidad, lanzó un SOS debido a que tienen financiamiento hasta para el 28 de enero.
“Trabajan dos equipos y cada uno brinda terapia a veinte niños, tres veces por semana, pero solamente uno tiene financiamiento por tiempo indefinido. El otro equipo será financiado hasta el fin de mes, por lo que el proyecto podría ser reducido a la mitad”, lamentó.
Agregó que las necesidades son muchas. Entre ellas un resbaladero y un galerón con piso para que los niños aprendan a gatear, ya que en la finca no hay un piso adecuado; así como financiamiento para exámenes especiales que éstos necesitan.
Las familias de los niños beneficiados no cubren ningún costo y algunas reciben transporte para trasladarse hasta la finca, ubicada en Carretera Vieja a León. Sin embargo, para mantener la terapia se necesitan 300 dólares mensuales, por lo que piden el apoyo y la solidaridad de personas altruistas que deseen ayudar a estos niños y a otros que pudieran sumarse al proyecto.
Añadió que “los niños están mejorando, los caballos los estimulan, los ayudan a tener equilibrio, a tener mayor plasticidad y les dan más tono a sus músculos”, aseguró.
Uno de los casos es la recuperación de uno de los niños que al llegar no podía levantar la cabeza y actualmente se sienta muy erguido sobre el caballo. Muchos niños podrían perder esa oportunidad de recuperación por falta de financiamiento.