Uriel Cuadra Argüello
Hace muchos años tomé mi carro y me dirigí a El Rama. Verdaderamente devoré kilómetros en esa prolongada línea asfaltada. Como cataratas vienen a mi mente los recuerdos de ese buen recorrido que hice al Atlántico. No lo conocía, pues mis viajes eran pacíficos por el Pacífico. Cosa totalmente distinta, y sin menospreciar el Pacífico de nuestra linda tierra, el recorrido a ese lugar es maravilloso. Verán por qué.
Increíble, en la línea divisoria entre ambos territorios se ve y se siente al paso de uno al otro. La humedad del Atlántico se percibe por el olfato. Impresiona, pero algo mayor es la vegetación. Un verde intenso en todo este recorrido, lo que atribuye a la cantidad de lágrimas producto de las nubes durante los meses de invierno. ¡Ahí sí que llueve! La vegetación es diferente ya que el agradecimiento de la vegetación lo refleja con su intenso color y formas. ¡Algo distinto!
Llegué al río Rama, lindo y caudaloso debido a sus afluentes. ¡Allí tomé un bote con motor fuera de borda parecido al cuerpo de las mulatas rumbo a Bluefields, o mejor dicho a los bellos campos azules. ¡Qué belleza! Navegar en este río, y la maravilla es el paraíso del río Escondido. Ahí todo es cariño; los árboles de una ribera se besan con los de la otra, y la frescura de sus aguas, despierta pasiones adormecidas. El viento acaricia al oído, el corazón se acelera y todo el paisaje invita al amor. Entramos a la bahía, onduladas aguas en un vaivén de hamaca. Llegamos, mi cámara fotográfica ocular no dejaba de mirar, parecía que viera un partido de ping-pong. Algo impresionante fue ver a un doctor con medicinas extraerle a un mulato tres muelas que eran verdaderas clavijas, todo sin anestesia. El paciente pujaba y pujaba y las muelas eran dejadas caer sobre una silla metálica. Otro lugar que me llamó la atención fue un bufete de abogados. Por la noche los escritorios eran arrinconados y se convertía en discoteca.
Su gente es maravillosa, sincera, acogedora y si hacen un favor no esperan recompensa. Las fritangas de la calle fueron llevadas del Pacífico.
Hice un recorrido en taxi por Punta Fría, lugar bien agradable a la vista. Visité la farmacia de los hermanos Arana; gente amable y de buen trato. Uno de ellos fue alcalde en el período anterior. La Iglesia Morava es muy bonita, esta religión es la que prevalece en el lugar.
Las riquezas naturales son maravillosas en este bello país, es cierto que padecemos de industrias, trabajo y la pobreza es un efecto que afecta a gran parte de la población. Esto con un buen gobierno, evitando las disputas entre partidos políticos se puede arreglar, crear bellezas naturales. Estos lugares acompañados de música folclórica, guarapos y rascando la guitarra, hay que repetir lo que dice la canción “nicaragüense por gracia de Dios”, y luego en el más allá pedir un telescopio para seguir mirando, dándole riqueza a los ojos y ver de vez en cuando a mis campos azules.
El autor es ingeniero.