Hagamos valer la justicia

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/CARAZO Roman, Times, serif»> Hagamos valer la justicia Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/CARAZO Aún sangra la herida que abrió en nuestros corazones el trágico acontecimiento en que perdiera la vida nuestra querida colega periodista, María José Bravo Sánchez, el 9 de noviembre del año pasado. El responsable de este hecho criminal Eugenio Hernández González quiere […]

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/CARAZO

Roman, Times, serif»>
Hagamos valer la justicia


Lucía Vargas C.
CORRESPONSAL/CARAZO




Aún sangra la herida que abrió en nuestros corazones el trágico acontecimiento en que perdiera la vida nuestra querida colega periodista, María José Bravo Sánchez, el 9 de noviembre del año pasado. El responsable de este hecho criminal Eugenio Hernández González quiere evadir su culpa apadrinado por los hijos del pacto.

El sabor de la tragedia está presente y lo estará por siempre en la vida del periodismo nacional, de su familia y amigos, mientras podemos observar paso a paso cómo han llevado las autoridades policiales y judiciales el curso de este caso.

El hecho es la fría consecuencia del fanatismo sin cuartel que han impuesto terriblemente los seguidores de los caudillos en nuestro país; y lo peor aún, es que este acto abominable y sin sentido puede quedar impune si no hacemos valer la justicia de una vez por todas.

María José, la corresponsal de LA PRENSA en Chontales, nuestra colega, era esa joven reportera que pagó por la histeria y el desenfreno político que campea sin control y para colmo su muerte y el dolor que embarga al gremio, a su familia y a su inocente hijo no ha sido tomado en cuenta por las autoridades judiciales y policiales.

Está más que comprobado el agravante en que cayó el matón Eugenio Hernández, ex alcalde de El Ayote, al andar escondida entre sus ropas un arma de fuego, pese a que era prohibido a nivel nacional y sólo la Policía y el Ejército estaban autorizados. ¿Qué pasó con la eficiencia de la Policía?

Aquí hay que preguntar al jefe policial de Chontales sobre el trabajo que ejecutaron. Cómo se les pudo escapar semejante delito dos días después de las elecciones y más aún haber dejado entrar y salir a Hernández al Centro de Cómputos sin percatarse de que estaba armado. Esto demuestra que este hombre tenía intenciones premeditadas de usar el arma contra su víctima y finalmente la usó.

Hacer ver ahora que nuestra colega buscó la bala para que le impactara en el pecho es ridículo y marca un precedente de la honestidad y transparencia que puedan tener los que manejan la ley.

Las maniobras amañadas que están aplicando las autoridades para que la verdad sea borrada del mapa están a la vista. Pero es hora de exigir justicia y que se condene con el rigor de la ley a un asesino que ha dado a conocer su verdadero rostro con este acto y otra serie de abusos de poder que impuso ante los más débiles en ese municipio.

¿Cómo callar ahora y hacer artimañas para cambiar los hechos? No es posible que ante la vista y paciencia de la opinión pública y una prensa nacional e internacional que permanece alerta ante cada movimiento de los que imparten “justicia”, este caso sea resuelto a favor del asesino.

La muerte de María José es condenable y es por eso que no descansaremos hasta ver brillar la justicia. Una vez más tenemos el compromiso moral como divulgadores de la verdad, para no dejar que un solo movimiento en falso ponga en peligro el veredicto final; que debe ser de culpabilidad por asesinato contra la vida, la libertad de expresión y los derechos humanos.

Hacer ver ahora que nuestra colega buscó la bala para que le impactara en el pecho es ridículo y marca un precedente de la honestidad y transparencia que puedan tener los que manejan la ley.

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