Carlos Mejía Godoy
Como hombre público, sujeto a la crítica, respeto la opinión de LA PRENSA en torno a mi simpatía hacia Herty Lewites. Lo que —por principio no acepto— es que se afirme que “se hizo proselitismo con dinero público y donativos internacionales”. Por eso aclaro:
—Cuando fui invitado a cantar no me ofrecieron honorarios. Suficiente pago es compartir con artistas nacionales un espectáculo masivo y gratuito.
—Mi trayectoria de treinta años de éxito nacional e internacional me brindaron la oportunidad de enriquecerme. Sin embargo, abandoné mis jugosos contratos para recorrer el mundo en busca de apoyo para mi pueblo en lucha.
—Me retiré de la actividad política pobre, pero feliz de legar a mis hijos quince años de honrada militancia. Devolví —sin violencia— la casa que el gobierno sandinista me asignó. La única vivienda de la que soy dueño es la Casa de los Mejía Godoy, donde comparto con mis hermanos la actividad cultural y humanística, de la que nos sentimos orgullosos.
—Lo que expresé la noche del sábado en la inauguración de la Concha Acústica es coherente con el derecho de Herty de ser presidente. Más contundente que las encuestas, es el parámetro de su honradez y transparencia. Por tanto, cerrar filas alrededor de Herty es cerrar filas alrededor de una esperanza para esta Nicaragua, que hoy se desangra, víctima del descaro, la rapiña y la ambición sin límites.
—No persigo nada, a cambio de mi apoyo moral para quien ha demostrado ser una reserva moral del verdadero sandinismo. En definitiva, sólo quiero un espacio, para seguir cantándole a mi querido pueblo con el amor y la dignidad de siempre.