Fulvio Tijerino Pérez
Según definición en el Diccionario Larousse Enciclopédico, amnistía es “olvido de los delitos políticos por quien tiene potestad de hacer las leyes; la amnistía perdona el castigo que se debe a causa de un delito cometido y la razón que lo provoca”.
Si este concepto no es modificado por los que, constitucionalmente, tienen la potestad de interpretar nuestras leyes en Nicaragua; esta amnistía no puede ser aplicable a personas que han sido condenadas por delitos no políticos, por tanto, sólo podría beneficiar a las personas que hayan cometido delitos electorales. Ahora bien, si estas personas aún no han sido sentenciadas como culpables ni se les ha impuesto un castigo, ¿cómo es posible concebir que puedan recibir una amnistía?
Si la amnistía perdona el castigo por causa del delito cometido y la razón que lo provocó, habrán de considerarse otros aspectos relevantes como son; primero que los culpables hayan reconocido o aceptado la falta cometida y segundo, las justificaciones que ellos dieron para haber cometido el delito. Pero nada de esto ha acontecido
En consecuencia, hablar de amnistía como un tema sensible del mencionado “diálogo de poderes”, que puede superar la inestabilidad del país sería mas bien catastrófico, pues lo que provocaría es incrementar los niveles de corrupción, ya que se continuaría fomentando la delincuencia de políticos que hoy están siendo acusados de hechos reñidos con las leyes, con los valores éticos y morales. Se estaría arrebatando al pueblo la esperanza de tener un gobierno formado por personas dignas y patrióticas.
La propuesta de los partidistas del PLC, es un “cebo” que se le pone a los del Poder Ejecutivo para que caigan en la trampa y poder así hacerlos doblegar en su actitud digna de combatir la corrupción.
La expresión atribuida al presidente Bolaños de estar viendo un árbol en vez del bosque, considero que está mal aplicada pues, quienes desde hace rato no ven el bosque por estar viendo ese árbol “grueso y frondoso”, son los del PLC; ya que son ellos los que por defender a su líder no defienden los intereses de la nación, no apoyan al Gobierno que el pueblo eligió, por medio del partido que ellos representan.
Considero que sería un diálogo de “sordos”, pues los dialogantes de los partidos políticos no están interesados en deponer actitudes confrontativas ni mucho menos en revertir los desaciertos que han cometido.
El autor es maestro jubilado