Bladimir Amador
Este diez de enero tristemente se cumplió un aniversario más del asesinato del Mártir de las Libertades Públicas, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, un hombre que desde la trinchera de su pluma le martirizó la vida a los “políticos” corruptos y autoritarios de la historia moderna de nuestro país, como lo fueron los del régimen de los Somoza y los sandinistas.
El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal defendía férreamente a su pueblo ante los políticos pactistas, corruptos y abusivos, y eso le costó la vida. Estoy seguro que si el doctor Chamorro Cardenal viviera, igual estaría en contra del nuevo pacto.
Según palabras del nuevo vicealcalde, Alexis Argüello, Daniel Ortega es el político más inteligente, pues ahora este político pertenece a la burguesía, como en sus mejores tiempos de presidente en la década de los ochenta llamaba a los empresarios de Nicaragua. Es ese el motivo por el cual no les conviene que el pueblo salga del atraso en que vivimos, porque si no, matarían la gallina de los huevos de oro.
La pobreza es el caballito de batalla de todos los políticos. Es por eso que no les conviene que el pueblo prospere y dan un discurso abanderándose en las necesidades de los más desprotegidos con argumentos pluralistas, pero falso. Dicen que los diputados son los padres de la Patria; hasta donde yo entiendo los padres quieren a sus hijos, pero estos padres de la Patria sin lugar a dudas son un montón de desamorados y lo menos que quieren es ayudar a este empobrecido pueblo.
Es cierto que los dos partidos pactistas representan a una mayoría que los eligió y por eso se sienten con el derecho de pactar apartándose del motivo por el cual fueron electos.
Dice Daniel Ortega que el presidente Bolaños puede ser destituido de su cargo por su política “desestabilizadora”. Me pregunto: si esto lo hubiera dicho un político en los años ochenta qué le hubiera pasado. En aquel entonces cuando el régimen sandinista expulsaba a los sacerdotes que no comulgaban con su política comunista y ante un pueblo sometido por las armas, hacían y deshacían lo que querían sin lugar a que uno protestara.
La mejor forma de darles un revés a los pactistas es rechazándolos públicamente para que sepan que hay un pueblo cansado de tanta politiquería.