La tentación de la inmortalidad

Jorge A. Huete-Pérez*

Roman, Times, serif»>
La tentación de la inmortalidad


Jorge A. Huete-Pérez*




Entre los mejores hitos científicos del año recién pasado se destacan dos trabajos de investigación muy relacionados entre sí: la primera clonación de embriones humanos por investigadores surcoreanos y los avances sobre la investigación de células troncales.

Los avances de las ciencias genómicas junto al gran desarrollo alcanzado por las investigaciones sobre las células troncales (“células madre”) vienen catalizando una mejor comprensión de la complejidad genética de muchas enfermedades.

Este tipo de células troncales comienzan siendo indiferenciadas hasta convertirse en células muy especializadas, con funciones bien determinadas, e incorporándose en los diferentes órganos y tejidos del organismo. Dado su potencial clínico se ha propagado un enorme optimismo respecto a la posibilidad de crear variedades terapéuticas para el tratamiento de dolencias hasta ahora incurables que afectan a la humanidad y que van desde artritis y diabetes hasta las enfermedades coronarias y neurológicas como Parkinson y el mal de Alzheimer.

Sin embargo, con la publicación de los trabajos de clonación inevitablemente se ha suscitado temor e incertidumbre ante la posibilidad de que los trabajos se extiendan a la clonación de humanos con fines reproductivos. A pesar de todo, si por un lado la clonación de embriones creó gran conmoción internacional, el asunto de las células troncales viene ganando apoyo no solamente en la comunidad académica sino en grandes sectores de la sociedad.

El tema fue incluso objeto de acaloradas discusiones en las recién pasadas elecciones presidenciales de EE.UU., cuya actual administración ha restringido significativamente los fondos federales para este tipo de investigación. Los resultados de los electores del Estado de California, en cambio, favorecieron por amplia mayoría la utilización de las células troncales en la investigación médica, prácticamente revirtiendo las restricciones con una inversión de nada menos que tres billones de dólares. Al terminar el 2004, cinco países más se han agregado a una lista de treinta que realizan investigaciones con células troncales, entre éstos China, Japón, Singapur, Francia y España.

Y es que con el progreso de la llamada revolución biotecnológica, el panorama de la biomedicina ha cambiado de manera radical: un día todas las enfermedades podrían tener cura. Lo que actualmente se trata de dirimir en los foros internacionales es si la investigación debería procurar fines terapéuticos o bien permitir los fines reproductivos. De acuerdo con los expertos, es precisamente en esta distinción en donde se concentra el conflicto.

Existe una tremenda confusión sobre dos asuntos técnicamente distintos. Se confunde la clonación reproductiva, que procura la réplica exacta de un organismo, con el estudio de células troncales que constituyen la fuente de diferenciación de células y órganos para combatir y tratar enfermedades incurables. En ese sentido, la mayoría de la comunidad científica se opone a la clonación de humanos pero, en cambio, apoya la investigación con células troncales para fines terapéuticos.

Ante la falta de consenso y utilizando los vacíos legales, algunas compañías independientes podrían proceder a realizar clonación reproductiva. Se percibe aquí una de las debilidades del sistema que restringe la inversión de dinero público dejando todo a la ambición de lucro de la inversión privada. De hecho, ya en diciembre pasado investigadores de la Universidad de Newcastle, Gran Bretaña, obtuvieron permiso para clonar embriones humanos.

No ha de extrañarnos entonces que en algunos círculos la posibilidad de curar cualquier enfermedad haya sobrepasado la legítima esperanza de una vida más saludable y prolongada, sino que se extienda hacia la búsqueda obsesiva aunque inútil de la inmortalidad. Alguien se ha referido a esto como “la tentación de la inmortalidad”.

Dejando de lado lo anecdótico del caso, la aceleración científico-técnica viene causando impactos inmensurables en todos los ámbitos de la vida política y social. La aceptación de la investigación sobre las células troncales seguirá siendo un tema controvertido. Dado el impacto social y jurídico que pueda tener el avance de estas tecnologías en el ámbito de la medicina reproductiva, la conformación de un comité de bioética médica será imprescindible para todo país moderno.

Se pone de manifiesto también la necesidad ineludible de una reflexión ética en esta materia en donde a la par de la exaltación de los avances científicos y ante cualquiera que sea el concepto que se tenga sobre la vida, se haga patente siempre el respeto por la integridad humana. Esta necesidad ineludible exige de nuestros gobernantes una actitud valiente y beligerante, muy lejana de su tendencia actual laxa y vacilante, en temas que interrelacionan lo científico y lo social.

* El autor es doctor en Biología Molecular

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí