Voz de libertad

Chepeleón Argüello ¿Será posible que por un día en nuestra amada Nicaragua olvidemos las diferencias que nacen de la política y juntos enarbolemos la bandera azul y blanco para demostrar a los corruptos, a los traidores, a los pactistas y sus cómplices en los diferentes poderes del Estado y agrupaciones religiosas que no vamos a […]

Chepeleón Argüello

¿Será posible que por un día en nuestra amada Nicaragua olvidemos las diferencias que nacen de la política y juntos enarbolemos la bandera azul y blanco para demostrar a los corruptos, a los traidores, a los pactistas y sus cómplices en los diferentes poderes del Estado y agrupaciones religiosas que no vamos a permitir más ignominia?

Creo y tengo confianza que así será. Lo digo porque al igual que muchos —en la Nicaragua de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Augusto Calderón Sandino— confío en la sabiduría del pueblo a la hora de decidir el futuro político del país. Y me baso en un simple ejemplo: el eterno candidato y secretario de por vida del FSLN, Daniel Ortega, no logra concretar su sueño de volver a ser Presidente de Nicaragua por medio del voto popular. Por eso trama, ayudado por inescrupulosos seudos liberales que son capaces de vender su honra, su dignidad y el futuro de la democracia en pago por un servilismo descabellado, cuya única intención es ver al nefasto Alemán libre y mantener por medio del paco libero-sandinista el saqueo de las arcas del Estado como recompensa.

La marcha contra las reformas del pacto libero-sandinista y a favor de un referendo, convocada para hoy por el Movimiento por Nicaragua y las diferentes agrupaciones, estudiantiles, civiles y religiosas, dan la oportunidad de concretar dicha posibilidad y levantar sin miedo nuestra voz de protesta. Las balas del somocismo, las turbas sandinistas, el destierro, las cárceles, el hambre y las torturas no fueron suficientes para aplacar las aspiraciones del pueblo de ser libre.

Y aunque existan diferencias políticas bien marcadas, el recuerdo de los miles de muertos producto de las guerras de desgaste nos reclaman airados la tranquilidad del sueño y nos incitan a levantar, sin miedo, sin titubeos, la voz de protesta. No podemos permitir que se perpetre el golpe de Estado producto de las maniobras de Daniel Ortega, para crear la dictadura que condenará a la pobreza, al atraso del país. Callar es complicidad. Nicaragua se merece un futuro mejor.

Fremont California

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