Julio Armas
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Epístola al presidente Bolaños
Julio Armas
Sumamente preocupado, como ciudadano nicaragüense, ante el peligro de volver a perder nuestro futuro y sumirnos aún más en la pobreza que agobia sobretodo a los más desamparados de la fortuna, escribo la presente para el presidente Bolaños esperando su actuación en consecuencia.
En sus manos y su coraje está el salvar al país de la amenaza real que representa la vuelta de Daniel Ortega a la Presidencia de la República. No vaya, Presidente, a un diálogo que no resolverá nada, excepto que los caudillos ganen el tiempo suficiente para amarrarle completamente las manos.
Recurra al Ejército y la Policía e imponga el Estado de Emergencia. Disuelva la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral y la Contraloría, instituciones que por falta de visión del doctor Alemán y sus diputados se han convertido en dóciles instrumentos de Daniel Ortega, sin darse cuenta ingenuamente que ellos también caerán víctimas de la obsesión y los planes siniestros de Daniel Ortega y el frentismo.
A continuación, llame a un referendo y promulgue una nueva Carta Magna, la cual deberá tener como propósito impostergable salvar a nuestra Patria del peligro que la acecha. La misma deberá prohibir retroactivamente toda reelección a la Presidencia de la República. Igual para los diputados, quienes deberán ser electos uninominalmente. También se contemplará la reducción al mínimo de estos señores y señoras que son en realidad una excesiva y costosa burocracia. Deberá suspenderse temporal o definitivamente la participación de Nicaragua en el inútil Parlacen. Tendrá que desaparecerse de una vez y para siempre la ley de los cincos años o ley protectora de los delincuentes asaltadores de las arcas estatales. Tenemos que aceptar esta cirugía mayor para erradicar el cáncer político que carcome nuestro futuro y bienestar económico.
Es preferible un Estado de Emergencia temporal que muchos años más de sufrimiento y retroceso que significarían los sandinistas nuevamente en la Presidencia de la República.
El Estado de Emergencia no deberá afectar a los medios de comunicación, visto que todos —excepto los medios sandinistas— le están dando a usted todo su apoyo, al igual que el pueblo consciente de Nicaragua y la comunidad internacional.
Si el Ejército no le obedece como manda la Constitución, convoque a una conferencia de prensa y ponga su renuncia ante el pueblo y la faz del mundo, (y sus ministros y altos funcionarios deberán seguirle y apoyarle solidariamente) enfatizando que usted no acepta ser títere de los caudillos y sus aliados. Ya verá que no encontrarán un ciudadano digno y honorable que acepte ser ese títere que quieren don Daniel y don Alemán.
Además, recuerde que puede llamar en su apoyo a la comunidad y los tratados internacionales para hacer lo correcto a favor del pueblo de Nicaragua.
El autor es periodista y empresario radial. Fue presidente de la Asociación de Periodistasde Nicaragua (APN)