Janeth González Pérez en sala de cuidados intensivos.

Niña con medio cuerpo quemado

Carlos Martínez Morán Mientras la gente de Muelle de los Bueyes celebraba la despedida del año viejo, una niña de dos años, identificada como Janeth González Pérez, resultó con quemaduras de tercer grado al incendiarse el mosquitero que colgaba sobre la cama donde dormía. La menor se encuentra en sala de cuidados intensivos del Hospital […]

Carlos Martínez Morán

Mientras la gente de Muelle de los Bueyes celebraba la despedida del año viejo, una niña de dos años, identificada como Janeth González Pérez, resultó con quemaduras de tercer grado al incendiarse el mosquitero que colgaba sobre la cama donde dormía.

La menor se encuentra en sala de cuidados intensivos del Hospital Fernando Vélez Paiz y su condición de salud es muy grave, informó ayer el doctor Julio Flores, director de ese centro asistencial, quien señaló que la víctima ingresó de emergencia el primero de enero presentando quemaduras profundas en cerca del cincuenta por ciento de su cuerpo.

“Las quemaduras fueron provocadas por flama. Son profundas y afectaron principalmente la parte inferior del cuerpo, es decir de la cintura a los pies”, indicó el galeno quien, pese a la condición reservada de la menor, dijo que está estable.

La víctima es hija de Dalila Elízabeth González Pérez, quien relató con voz pausada que al momento del doloroso incidente su niña dormía tranquilamente en una cama que tenía un mosquitero de tela sintética y que al parecer tomó fuego de una candela que alguien dejó encendida en la vivienda.

Agregó que el suceso se produjo a eso de las 10:00 de la noche, en la casa de una amiga, a quien identificó únicamente como Modesta, en la comunidad El Progreso. Hasta ese lugar ella y su hija llegaron la tarde del 31 de diciembre para celebrar la despedida del año viejo.

Pero mientras llegaba el momento, ella y su amiga decidieron participar en la celebración de un culto evangélico que se realizaba a un kilómetro de distancia, dejando a la pequeña bajo el cuido de unos niños y dormida en una de las habitaciones.

González Pérez, de 23 años, indicó que una hora después, cuando regresaban de la celebración religiosa, se encontraron en el camino con unas vecinas de su amiga quienes alarmadas le informaron la mala noticia y le sugirieron que de inmediato se dirigiera al centro de salud de esa localidad porque ahí habían llevado a la niña.

Por la gravedad del caso la pequeña fue remitida a Juigalpa, Chontales, y luego al Hospital Fernando Vélez Paiz de esta capital.

La mujer narró que los vecinos del sector evitaron que el fuego calcinara por completo a su hija, porque utilizando una cubeta con agua lograron sofocar las llamas. Pero dijo desconocer las circunstancias en que se produjo el accidente, ya que no tuvo tiempo de conversar con ninguna de las personas que atendieron la emergencia.

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