Migdonio Blandón [email protected]
Al estar constituido Nicaragua por un sistema democrático e integrado el Gobierno por cuatro poderes, al ejercer cada uno atribuciones propias sin tenerse injerencia de uno al otro, actuando así se mantiene la equidad. Por ejemplo, el Legislativo sólo tiene poder de dictar, corregir, renovar y abolir leyes ordinarias, no extralimitándose de lo que le permite la Constitución de la República que solamente puede ser dictada y aprobada por una Constituyente.
En el caso específico del Poder Legislativo, desde mi derecho ciudadano y consciente de mis deberes reitero que se ha extralimitado, invadiendo atribuciones que competen al Poder Ejecutivo, al aprobar sin previa consulta leyes que cambian radicalmente la Carta Magna, ignorando y usurpando el único cauce legal que es la Constituyente y pretendiendo ejercer poder parlamentario sobre el Ejecutivo.
Tal situación en que por dichas leyes, al ser ratificadas en el nuevo período legislativo asumiría la Asamblea Nacional absoluta prioridad, terminando de facto con la equidad democrática y se convertiría en una bicéfala y peligrosa dictadura, la que de hecho hace que se pierda toda seguridad y confianza no sólo en el ámbito patrio. Prueba de ello han sido las declaraciones de instituciones y gobiernos demócratas que financieramente ayudan a Nicaragua, que no confiando en tal sistema retirarían su ayuda.
A causa de ello, proyectos e inversiones a realizar se paralizarían, la desocupación, la emigración y la pobreza masivamente tomarían tal auge que ruidosamente acabarían con la paz social y la esperanza de salir del atolladero en que la politiquería y la ambiciosa egolatría han sumido a nuestro sufrido y bello país, digno de mejor suerte.
El peligro es inminente. No debemos dormir plácidamente. Los que realmente queremos a Nicaragua, los verdaderos hijos de Darío y de Sandino, conscientes, debemos percatarnos del mal que se cierne sobre nosotros y las generaciones futuras. Sacudámonos la apatía. Está en nosotros, unidos, hacer uso de nuestros derechos cívicos y revertir la amenaza. No es el titular del Ejecutivo quien pierde. Él ha venido con todos en el mismo barco, sorteando escollos, y podríamos llegar con él a puerto seguro. La auténtica verdad es que si los piratas abordan el barco todos nos hundimos.
Si lo permitimos, con tantas manos al timón y al botín, definitivamente iríamos al caos. Está en nosotros cívicamente evitarlo. Sumémonos decididamente al referendo propuesto por el Movimiento por Nicaragua y al margen de sectarismos e ideologías, si a conciencia queremos salvar a nuestra Patria, manifestémonos con civismo llevando como única insignia el azul y blanco de nuestra Bandera Nacional; y siendo como somos, una indiscutible mayoría, podemos como antaño decir que el pueblo unido jamás será vencido.
Hay motivos suficientes para hacerlo. El peligro de que nuestra Patria se hunda es inminente; la causa es justa y es deber de todos asumir su defensa. Debemos estar conscientes, el derecho nos asiste. Con razones tan claras, Dios con su infinita misericordia nos dará el coraje cívico necesario para lograrlo, ya que lucharemos para evitar que la miseria integral se prolifere y destruya este bello país, que nos lo ha dado para vivir en paz y conforme a su voluntad, que es el bien.
El autor es miembro de Eduquemos.