- Con Johnson los Yanquis esperan haber encontrado la pieza para comenzar una nueva dinastía
Buster OnleyESPN
El contrato está hecho y la búsqueda de una década de George Steinnbrenner por Randy Johnson ha terminado. Es verdad que el comisionado Bud Selig aún debe aprobar el acuerdo, dado los 8-9 millones de dólares que los Yanquis enviaron a Arizona más los lanzadores Javier Vázquez y Brad Halsey, y el joven catcher Dioner Navarro.
Johnson también deberá pasar su examen físico y luego probablemente firme una extensión con los Yanquis por una cifra cercana a los 32 millones.
Y los Yanquis tendrán a Randy Johnson, un lanzador que hará del equipo del 2005 una de las colecciones más talentosas de la historia del beisbol.
Los Yanquis tendrán en el campo a siete candidatos al Salón de la Fama, desde Johnson a Alex Rodríguez, a Gary Sheffield, a Mariano Rivera. Johnson les dará a los Yankees el tipo de lanzador poderoso que Nueva York ha estado buscando desde que se fue Roger Clemens y que tanto necesitaron en la serie ante los Medias Rojas en octubre.
A la edad de 41 años, el año pasado, Johnson tuvo un Juego Perfecto y ponchó a 290 bateadores. El récord de una temporada para los Yankees, es de 248 ponches, realizado por Ron Guidry en 1978.
Johnson, que ha ganado cinco premios Cy Young, necesita 54 victorias más para llegar a las 3,000 y no ha lanzado menos de 244 entradas en seis de los últimos siete años.
Asumiendo que se mantenga saludable, Johnson le quitará mucha presión al bullpen, que la temporada pasada llegó muy cansado a la postemporada.
La presencia de Johnson también le quitará presión a Mike Mussina, Carl Pavano, Jaret Wright y al resto de la rotación titular. Es posible que esta rotación titular de lanzadores, conjuntamente con una ofensiva que podría firmar a Carlos Beltrán en los próximos días, le dé a Steinbrenner el mejor equipo desde que los Yanquis obtuvieron 114 triunfos en 1998.
Pero la adquisición de Johnson —y quizás Beltrán—, es otra evidencia más de la gran diferencia económica entre los Yanquis y el resto de los equipos de las Grandes Ligas.
Los Yankees habrán gastado 100 millones de dólares en sus lanzadores, una cifra mayor al presupuesto completo de la mayoría de los equipos.
Su presupuesto se espera será de 200 millones, cuatro veces mayor al de la mitad del resto de los equipos. Si el presupuesto de los Yanquis llegara a 225 millones, estarán gastando 232,000 dólares por entrada en el 2005.
Los Yankees son favorecidos por el mal sistema financiero de las Ligas Mayores. Steinbrenner tuvo 85 millones en ganancias en el 2004, pero en lugar de guardar ese dinero, ya lo ha reinvertido en búsqueda del primer campeonato de los Yanquis desde el año 2000.
La dinastía de Paul O’Neill y Tino Martínez terminó el 4 de noviembre del 2001, y el lanzador ganador ese día fue Randy Johnson.
Ahora los Yanquis esperan que Johnson los ayude a comenzar una nueva dinastía.
EL VALOR DE SER UN “BOMBARDERO DEL BRONX”
Parece no haber un límite en cuanto a dinero se refiere para los Yanquis y con la adquisición de Randy Johnson, proveniente de Arizona, se disponen a superar el récord para la nómina más alta de un equipo de Ligas Mayores, impuesto por ellos mismos en la temporada 2004.
La adhesión de Randy Johnson a los “Bombarderos del Bronx” hará que rebasen la barrera de los 200 millones de dólares, algo nunca antes visto en un deporte profesional de EE.UU.
Pareciera no ser mucho cuando se juega en una de las ciudades más caras del mundo, donde se pueden comprar departamentos de hasta 44 millones de dólares, gastar más de 24 mil de dólares al año en las cuotas de las guarderías y donde una cena para dos personas en un restaurante de lujo cuesta en promedio mil dólares.
Para la liga sí es una exageración, ya que los Yanquis pagan 25 millones de dólares por el impuesto para los equipos que rebasen los 120 millones en su nómina, el cargo hecho a la organización neoyorquina supera incluso por 600 mil dólares a la nómina más baja de la liga, del equipo de Tampa Bay que por segunda temporada consecutiva se hizo acreedor a dicho puesto.
El barril sin fondo de George Steinbrenner busca cada temporada una victoria en la Serie Mundial y el dueño de los Yanquis no parece preocuparse por no haberla ganado desde el año 2000 pues la fórmula sigue siendo la misma. Gastar para ganar.
La economía de los Yanquis es muy distinta a la de cualquier otro equipo, el año pasado vieron ingresos por 315 millones de dólares, 130 de ellos provenientes de la taquilla, el siguiente equipo en el rubro de las ganancias fue Boston con 220, los Medias Rojas también son segundos en la nómina con 130 millones.