Los Medias Rojas de Boston pusieron fin a una sequía de 84 años sin ganar una Serie Mundial al vencer en el 2004 a los Cardenales de San Luis.

Diez para la historia

Guillermo CelisESPN El beisbol nos trajo un 2004 lleno de récords, juegos memorables y actuaciones inolvidables, pero sobre todo, fue el año de las sorpresas… y de la sorpresa máxima de octubre. Escoger diez momentos estelares en toda una temporada no es fácil, porque se corre el riesgo de dejar fuera a varios que también […]

Guillermo CelisESPN

El beisbol nos trajo un 2004 lleno de récords, juegos memorables y actuaciones inolvidables, pero sobre todo, fue el año de las sorpresas… y de la sorpresa máxima de octubre.

Escoger diez momentos estelares en toda una temporada no es fácil, porque se corre el riesgo de dejar fuera a varios que también merecen estar en lo más destacado del año, pero nuestra selección de esta decena de historias pretende más que nada recordar lo que más nos hizo vibrar beisboleramente hablando en este 2004 y no polemizar sobre lo que falte o lo que sobre.

10- NUEVO MIEMBRO AL SELECTO CLUB

Una de las primeras historias de la temporada fue el arribo de Ken Griffey Jr. al selecto club de los 500.

El jardinero central de los Rojos se fue para la calle el 20 de junio en St. Louis ante Matt Morris en la parte alta de la sexta, convirtiéndose en el jugador número veinte en conseguir la mágica cifra en la historia del beisbol.

Cincinnati había tenido un gran inicio de campaña. Sorprendía en la División Central de la Nacional peleando con Cardenales y Cachorros, pero quién imaginaría en ese momento que Griffey, fiel a su costumbre, terminaría por instalarse en la lista de lesionados, y sus Rojos fuera de la pelea por el campeonato.

9- EL REGRESO DEL COHETE

Aquel juego en Miami en octubre del 2003 resultaba histórico. Miles de flashazos desde las tribunas del Pro Player Stadium en la Serie Mundial, tratando de captar para siempre lo que podría ser el último lanzamiento en la carrera de quien para muchos ha sido el mejor pitcher en la historia.

Seis meses después, Roger Clemens lanzaba nuevamente, ahora con los Astros de Houston, en una liga en la que nunca había jugado. Para sorpresa de sus críticos, que pensaban que la edad y el antecedente de que la mayoría de las segundas partes nunca son buenas, el “Cohete” procedió a tener un inicio sensacional de temporada y terminó ganando 18 juegos, para añadir uno más (el séptimo) a su ya de por sí enorme colección de trofeos Cy Young.

8- TERMINÓ LA CADENA

En una temporada de 111 derrotas, los nombres de Luis González y Chad Tracy, jugadores de los Diamondbacks de Arizona, tal vez no sonaron en muchas ocasiones como protagonistas de historias positivas. Pero entre ellos dos, acabaron con la cadena más larga de rescates consecutivos en la historia del beisbol de las Grandes Ligas.

Fue el 5 de julio cuando, con los Dodgers en ventaja al llegar a la novena entrada, el manager Jim Tracy hizo el movimiento acostumbrado de traer a su taponero estelar Eric Gagné. Llevaba en ese momento 84 juegos salvados en sus 84 recientes oportunidades y, ante el peor equipo de la liga, la victoria parecía asegurada. Pero la racha tenía que llegar algún día a su final, y esa noche, la ventaja de 5-3 en la pizarra se esfumó, primero con un doblete del “Gonzo” que remolcó la cuarta y luego con el sencillo de Tracy que emparejó el marcador.

No importaba ya lo que viniera después, que de hecho fue una victoria de los Dodgers, la cadena de Gagné, que le valió incluso un año antes el trofeo Cy Young, llegaba a su fin.

Una racha para la historia llegó a su fin, pero la marca de 84 ahí queda para el próximo taponero que la intente superar.

7- EL ZURDO MáS PONCHADOR

El 15 de septiembre seguramente Randy Johnson no sabía que en México estaban de fiesta celebrando la Independencia con el tradicional “grito”. Pero él mismo dio su propio grito convirtiéndose en el lanzador zurdo con más ponches en la historia del beisbol.

Para celebrar más aún la noche mexicana, Johnson abanicó a Vinicio Castilla en la séptima entrada de su juego contra los Rockies para su ponche 4,137 de por vida, cifra que dejó atrás a Steve Carlton y puso al “Big Unit” en tercero en la lista de todos los tiempos, solamente detrás de los derechos Nolan Ryan y Roger Clemens.

Al término de la temporada, a los 5,714 pasados por los strikes de Ryan, les siguen los 4,317 de Clemens y los 4,161 de Johnson, quien vivió uno de sus mejores años a pesar de jugar con un equipo que terminó como el peor de los peores.

6- LA BATALLA MEMORABLE

Los juegos entre Yankees y Medias Rojas tuvieron este año, una vez más, su atractivo adicional. Por supuesto los duelazos que protagonizaron ambos rivales en la Serie de Campeonato de la Liga Americana quedarán en la mente de sus aficionados: para unos como el recuerdo más amargo de su historia y para otros como el momento estelar de la venganza deportiva.

Pero aquella batalla del primero de julio en Yankee Stadium es ya un clásico en la historia de las Grandes Ligas y un juego que ha sido catalogado como de los mejores.

Los Yankees se impusieron 5-4 a Boston en 13 entradas, pero para ello requirieron del atrapadón de Derek Jeter a batazo en terreno de foul de Trot Nixon en la parte alta de la duodecima y con casa llena, una jugada espectacular en la que el parador en corto de los Bombarderos del Bronx se tiró de cabeza a las tribunas, para salir de ellas con el rostro ensangrentado, pero con la pelota en la mano.

La jugada de Jeter prolongó el encuentro y le dio a la postre la victoria a su equipo, aunque al terminar el partido y cuando los Medias Rojas habían caído ya a ocho juegos y medio de Nueva York en el standing de su división, todavía Johnny Damon comentó: “Aún creo que ganaremos la Serie Mundial”.

El jardinero central de los Medias Rojas se convertiría con el tiempo en el profeta más certero en la historia del beisbol.

5- OTRA VEZ AÑO LATINO

Como ha venido sucediendo en las recientes temporadas, este 2004 sirvió también para confirmar a los peloteros latinos como los que ganan terreno cada vez en mayores proporciones.

Podríamos pasarnos horas hablando sobre todos los latinos que destacaron en la campaña, o escribir varias columnas para incluirlos a todos, pero basta con recalcar la presencia de los nuestros en los reconocimientos de fin de temporada.

El título al Jugador Más Valioso del dominicano Vladimir Guerrero en la Americana y la presencia como serios contendientes de Adrián Beltré y Albert Pujols en la Nacional, que para muchos resultó cuestionable en cuanto a la elección de Bonds sobre el par de quisqueyanos.

Qué decir del Cy Young de Johan Santana. El primer trofeo para el mejor lanzador que se otorga a un venezolano y que merecidamente se lo llevó sobre pitcheres de la talla de Curt Schilling o Pedro Martínez.

El momento de los trofeos de fin de temporada fue el nuevo reconocimiento a que la presencia latina en Grandes Ligas avanza no solamente en cantidad, sino en calidad.

4- EL NÚMERO 17

Vuelve a aparecer Randy Johnson en los momentos estelares. El 18 de mayo, el “Big Unit” tiró una joya de pitcheo en Atlanta, retirando a 27 Bravos en forma consecutiva para lanzar el juego perfecto número 17 en la historia de las Ligas Mayores.

Los Diamondbacks derrotaron a domicilio 2-0 a un equipo apoyado por 23,381 fanáticos en el Turner Field en un juego de 2:13 minutos de duración y con Johnson lanzando pelota perfecta con 13 pasados por los strikes.

El gigantón zurdo requirió de 117 lanzamientos, 87 de los cuales fueron strikes y el derrotado fue Mike Hampton, que no quiso quedarse atrás, tirando un juegazo de ruta completa con ocho hits, par de carreras y cinco abanicados.

3- TERCERO AL CLUB DE LOS 700 JONRONEs

Independientemente de lo que haya sucedido una vez finalizada la campaña y de las diferentes opiniones que sobre el caso de los esteroides se tengan, Barry Bonds volvió a ser protagonista sobre el terreno de juego.

Al inicio de la temporada, el 13 de abril, Bonds dejó atrás a su padrino Willie Mays para ocupar en solitario el tercer lugar en la lista de máximos jonroneros de todos los tiempos.

Bonds le sacó la pelota del parque a Ben Ford, de Milwaukee en la séptima entrada para llegar a 661 vuelacercas de por vida, quedándole únicamente Babe Ruth y Hank Aaron en su camino a convertirse en el número uno de los home runs en todos los tiempos.

Ya en la recta final de la temporada, la figura de Bonds volvió a aparecer cuando el 17 de septiembre se fue para la calle ante Jake Peavy de San Diego, con el estacazo de vuelta completa número 700 de su carrera, preparando la mesa para alcanzar al gran Bambino a principios de la próxima temporada.

En ese momento nadie imaginó que la persecución de los 714 de Babe Ruth seguramente no sería lo mismo, después de hacerse público el consumo de esteroides por parte de Bonds hace un par de temporadas.

2- NUEVA MARCA DE IMPARABLES

La historia más importante sobre la recta final de la temporada regular la escribió un japonés.

Ichiro Suzuki fue, sin duda alguna, uno de los personajes más importantes del 2004, luego de implantar una nueva marca de imparables conectados en una sola campaña, eclipsando un récord que tenía 84 años de antigüedad.

El jardinero de Seattle venía amenazando a Geroge Sisler desde el mismo inicio de la temporada, repartió hits para todos los rincones del terreno, se mantuvo sano y consistente y llegó con ello a establecer ese 262, que queda ahí para la historia. Superó por cinco el récord de Sisler, una de las marcas consideradas como más difíciles de dejar atrás.

El nuevo “Rey del Hit” fue una de las pocas historias destacadas para unos Marineros que pasaron toda la temporada en el fondo de su división.

1- TERMINÓ LA MALDICIÓN

El momento estelar del 2004 sin duda alguna fue el campeonato de los Medias Rojas de Boston.

No sólo porque dejaron atrás la famosa “Maldición del Bambino”, sino por la forma de lograrlo. Evidentemente no por su contundente barrida sobre los Cardenales, sino por el regreso en la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante sus odiados enemigos.

Nadie se había repuesto en una serie después de caer en los tres primeros juegos. Boston no solamente se convirtió en el primer equipo en lograrlo, sino que lo hizo ante los Yankees.

Los patirrojos se repusieron de aquella espectacular paliza en el tercer juego en su propia casa para ganar cuatro de forma consecutiva e ir a desquitarse de Nueva York en el propio Yankee Stadium y su cadena de victorias seguidas llegó después a ocho al barrer a los pájaros rojos en el Clásico de Otoño.

Lo mejor de todo fue el trabajo de los latinos, con una base que incluyó a David Ortiz, Manny Ramírez, Pedro Martínez y al colombiano Orlando Cabrera, que llegó a llenar perfectamente el hueco dejado por Nomar Garciaparra.

Vaya pues la felicitación para todos los seguidores de los Medias Rojas. Seguramente este año que termina ha sido el mejor de sus vidas y nunca lo olvidarán.

Y para usted, amigo lector, los mejores deseos de que en el 2005 terminen todas las maldiciones y se cosechen sólo éxitos, triunfos y mucha salud para toda la familia. Feliz 2005.

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