Mariuca LombaESPECIAL PARA LA PRENSA
Unos 150 jóvenes granadinos de origen humilde recibirán un certificado de “aprendiz de albañilería”, junto a una casa digna, a través de un programa de capacitación profesional del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec).
El proyecto cuenta con el apoyo técnico del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) y la colaboración de las alcaldías, el cual culminará con la auto-construcción de 60 viviendas para igual número de familias que viven en extrema pobreza, en el barrio San Ignacio de Granada.
Las familias podrán sustituir por bloque las cuatro paredes de ripios que hasta ahora albergaban a unas cinco u once personas, en un espacio de apenas cuatro o cinco metros cuadrados.
El programa se denomina Capacitación de Auto-construcción de Viviendas, el cual es de formación técnica dirigido a personas mayores de 16 años, miembros de la misma comunidad, afectados por la pobreza y el desempleo.
OPORTUNIDAD DE EMPLEO
Con esto se pretende que los jóvenes aprendices obtengan un certificado que los califique de “habilitados en las técnicas básicas de la construcción civil”, es decir que aprenderán un oficio que les generará un empleo en el futuro y por otro lado, sesenta familias de este barrio obtienen una vivienda digna.
“Según los planes del Inatec, ésta es una prueba piloto”, expresa el arquitecto Marvin Elías, director del proyecto.
En Granada, las sesenta viviendas se construyen de forma dispersa en el barrio San Ignacio, porque son terrenos que la Alcaldía entregó a la población hace varios años.
Esta experiencia es el preámbulo de un programa más amplio que abarcará un período de tres años (del 2005 al 2008).
PROFUNDO CAMBIO SOCIAL
“El Inatec piensa que a partir de ahora consolidará la coordinación con el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), las alcaldías, el PNUD y algunos organismos no gubernamentales que han manifestado su interés por participar del programa, para continuar con esta modalidad de aprendizaje y capacitación profesional”, agregó Elías.
Carmen Miranda, ingeniera residente del Inatec, trabaja con los aprendices y las familias beneficiarias de viviendas, junto a Bosco Sánchez y Rodolfo Vallejos, promotores sociales por parte de la Alcaldía y del Inatec respectivamente.
“Es un cambio social profundo, y repercute en las conductas de la gente. El que ahora tengan una casa, que sepan ya lo que es una habitación separada de otra, significa incorporar el concepto de intimidad, y con él, el de respeto, tanto para reclamarlo como para tenerlo por otros”, explica Sánchez.
El 50 por ciento de beneficiarios son mujeres y madres solteras. Del otro 50 por ciento, una buena parte de mujeres también son propietarias del terreno y por tanto serán titulares de las nuevas viviendas.
Como bien dicen los promotores sociales “el proceso de adaptación de los jóvenes es lento y este programa es un comienzo”.