¿Ortega personaje del año?

Julio Ignacio Cardoze

-“For sticking to his guns (literally and figuratively), for reshaping the rules of politics to fit his ten-gallon-hat leadership style and for persuading a majority of voters that he deserved to be in the White House for another four years, George W. Bush is TIME’s 2004 Person of the Year”.

La revista Time seleccionó como personaje del año al Presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Según la explicación, es por demostrar carácter, por persistir en sus puntos de vista, sacar adelante y hacer realidad sus proyectos. No se trata de juzgar si está en lo correcto o lo incorrecto, sino de su tenacidad, audacia y persistencia en sus propósitos.

En el caso de Nicaragua no se acostumbra escoger un personaje del año y por supuesto que en referencia a ese asunto existirían infinidad de opiniones discrepantes.

En mi opinión, el personaje del año y que merece por muchos méritos esa mención, por su tenacidad y persistencia para hacer realidad sus objetivos, por su capacidad de transformación y recuperación, sin que esto quiera decir que esté de acuerdo con él ni que apruebe sus acciones, es Daniel Ortega Saavedra. Daniel Ortega ha cometido muchísimos errores y otras tantas estupideces, pero de la misma forma ha demostrado capacidad de reaccionar de forma inteligenteante ciertas circunstancias difíciles y con habilidad para transformarse y rehacerse sobre la marcha.

Una de las grandes estupideces que ha cometido fue que, al apoderarse del Gobierno, por la razones que fuera se entregó incondicionalmente a la Unión Soviética, a Cuba y Fidel Castro; impuso una política totalitaria y represiva innecesaria que pudo haber evitado; llenó el país de internacionalistas; endeudó la nación de forma nunca vista, deuda interna incluida, etcétera.

Pero sobre la marcha fue aprendiendo y tomando medidas que aplacaron la presión en contra suya, en lo personal y contra el FSLN como partido. Aceptó las negociaciones de Esquipulas neutralizando a Reagan, reconoció unilateralmente como fuerza beligerante a la Contra, cosa que no estaba en Esquipulas, negoció con ellos y también los neutralizó.

Sabiéndose perdido, “motu proprio” adelantó las elecciones sometiéndose al dictamen democrático, demostrando un razonamiento político superior al del último Somoza, lo que le permitió sobrevivir y salvarse.

Perdió las elecciones y se fue a la oposición, desde donde no ha perdido oportunidad para recuperarse y ganar terreno, aún enfrentando recias y delicadas presiones y acusaciones de carácter personal.

Su capacidad de convertir las desventajas en ventajas a su favor, sólo tienen comparación, en mayor o menor grado según la perspectiva de donde se vea, posiblemente en ciertos aspectos, con Somoza García.

Un ejemplo de esa capacidad metamorfósica es que no siendo su partido la mayoría en la Asamblea, la controla, dicta la agenda nacional y está implementando, contra viento y marea, cambios constitucionales de acuerdo a su agenda, garantizándose, de salirse con la suya, una larga permanencia en el poder para él y su organización política, de forma democrática.

De Daniel Ortega se podrán decir muchas cosas, se podrá no estar de acuerdo con él, ni con sus políticas, ni con sus intenciones, como yo no lo estoy, pero lo que honestamente no se puede dejar de reconocerle, sin mentirnos ni desorientarnos a nosotros mismos, lo que sería una zoncera y una necedad, es que es un político hábil, por capacidad propia o por saberse asesorar, escuchar consejos que le benefician, y que en este momento no existe en Nicaragua una opinión y una influencia política más fuerte que la suya, por encima del Presidente de la República y de cualquier otra autoridad religiosa o política.

Es una pena que no tengamos los nicaragüenses un líder democrático con las habilidades de Daniel Ortega.

El autor es jurista nicaragüense, reside en Miami.

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