El diálogo solamente es con el PLC

Iván de Jesús Pereira

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El diálogo solamente es con el PLC


Iván de Jesús Pereira




La iniciativa presidencial de convocar a un diálogo para resolver la profunda crisis política del país es loable, pues el Presidente usa un medio más civilizado para resolver problemas. Surge la pregunta: ¿Dialogar con quién? Y, ¿cuál sería la agenda? Si el Presidente quiere acertar debe comprender que su prioridad es dialogar con el partido que lo llevó al poder; y el que puede garantizar la finalización exitosa de su gobierno.

Sabemos las profundas heridas que el juicio del doctor Alemán provocó entre el Presidente y el liberalismo constitucionalista. Desde temprano la administración Bolaños puso una barrera entre la administración Alemán y la suya con el logotipo la Nueva Era. Sin embargo la actitud prepotente de Alemán asumiendo la Presidencia de la Asamblea Nacional pretendiendo gobernar desde ese Poder, no fue conciliadora. Sin embargo el Presidente erró al distanciarse del líder indiscutible del PLC y alejarse de la bancada de su propio partido. Aislado, sin partido ni parlamentarios ni correligionarios solidarios, el Presidente se rodeó de tecnócratas, conservadores y ex sandinistas. Además, el manejo del juicio al doctor Alemán ahondó las heridas.

Por cierto, al Presidente le ayudó a gobernar el sandinismo, aunque quienes conocen a éste apreciaron el alto costo del apoyo, pues pasó con creces su factura. Como secuela el liberalismo fue barrido en las últimas elecciones municipales y hoy por hoy el sandinismo representa la mayor fuerza política, lista a la toma del poder. Por otro lado, el sandinismo ha capitalizado el proceso al doctor Alemán, teniendo el control del Poder Judicial y sometiéndolo a inmisericorde chantaje, produciendo las concesiones un retroceso a la democracia, como fue la entrega de la Procuraduría de Derechos Humanos y el zarpazo a la libertad de expresión.

Cualquier abogado del país comprende lo precario de la estancia en El Chile del ex Presidente, sujeto a la voluntad de Ortega. Dentro de este cuadro deben ubicarse las actuales reformas, constitucionales, pues no se trata de “dos caudillos ambiciosos de poder” sino la voluntad de uno de ellos (Ortega), obligando al otro a facilitarle el escenario que siempre soñó para encubrir su futura dictadura.

Pensar que Alemán, que se encuentra contra la pared, está en posición cómoda para negociar esas reformas con Ortega, es equivocado. El presidente Bolaños debe entenderlo y convencerse de que sólo él puede romper ese chantaje, ofreciéndole una rana de olivos al doctor Alemán, aliviándole del acoso a que está sometido, lo que traería la tranquilidad de la República. Estamos claros que es un alto costo, pero es el único que permitiría la unificación del liberalismo y garantizaría al presidente Bolaños terminar con éxito su mandato.

Gerald Ford se tragó el perdón a Nixon, pues antes que principios se impuso “sanar a toda a la nación”. Si el presidente Bolaños no comprende estas cosas, que se prepare a entregar la banda presidencial a Daniel Ortega y… Dios salve a Nicaragua.

El autor es abogado y notario.

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