- Evento organizado por Miriam Rayo se convierte en tradición
Norma Valle
Al ritmo de música navideña interpretada por alegres chicheros, más de 80 niños y niñas de Tipitapa participaron en una alegre pastorela que recorrió las principales calles del municipio, para revivir la peregrinación que hicieron la Virgen María y San José, antes de que Jesús naciera.
Los pequeños representaron a los tres reyes magos, los ángeles, pastores acompañados de sus ovejas y cabritas. Las gitanitas no faltaron. El desfile inició con mucha alegría y entusiasmo. Se pintaron, los pastores adornaron con chischiles sus cayados y las pastorcitas sonaban panderetas mientras cargaban una canasta con flores.
TRADICIÓN DE 20 AÑOS
La pastorela en Tipitapa es realizada desde hace más de 20 años por Miriam Rayo Cuaresma. Se ha convertido en toda una tradición que alegra a los niños en esta época navideña.
“Los niños desde muy pequeños necesitan tener a Jesús, quien nació para amarnos y creció para dar la vida por nosotros. A veces los niños desconocen estas cosas porque los padres y madres de familia no tienen tiempo para enseñarles ese gran amor de Dios”, consideró Rayo.
A pesar de que Rayo, de 65 años, presentaba problemas de salud poco antes de que llegara la fecha en que se realizaría la pastorela, afirma que Dios la sanó para que la tradición continuara. “Me dio parálisis facial, le pedí a Dios que si hasta aquí llegaba para sacar esta pastorela, que fuera su voluntad; pero me sanó rápido”, dijo.
Para recaudar el dinero para la pastorela, cuyo propósito es hacer felices a los pequeños de Tipitapa, durante todo el año realiza actividades en la comunidad, como venta de comida y rifas. Con el dinero recaudado alquila los trajes, compra la pólvora y le paga a los músicos.
“Esto lo hacemos desde hace más de 20 años, porque vimos que el 24 de diciembre los niños están en sus casas viendo televisión, y la Navidad es de ellos, por eso comenzamos a hacer la pastorela porque todos se alegran y participan”, expresó Rayo.
Durante el recorrido por las principales calles de Tipitapa, acompañados de los alegres chicheros y el estruendo de la pólvora, los niños realizaron tres paradas en las cuales María y José pedían posada para tener a su hijo.
Allí, los personajes cantan y realizan una oración a Dios. Después de un largo recorrido llegan a la iglesia San José, donde cada uno de los pastores, las gitanas y las pastorcitas que acompañaron en el recorrido, le entregan sus ofrendas a María.