Luis Alemán Saballos
Elementos desconocidos asaltaron ayer una tienda de artículos usados llamada Cubannica, ubicada de los semáforos del Mercado de Mayoreo, una cuadra hacia el lago y se llevaron 12 mil dólares, una pistola y objetos personales de los empleados y clientes.
Los delincuentes llegaron a la tienda cerca de las 8:15 a.m., de ayer miércoles aparentando ser clientes. “Entraron de lo más normal, sin ninguna violencia”, relató el empleado Javier José López Navarrete, quien recibió un golpe en la boca, con el arma que portaba uno de los asaltantes, cuando intentó poner resistencia.
Primero entraron dos sujetos y se fueron ubicando en lugares diferentes dentro de la tienda, después entró un tercero, quien portaba una arma de fuego y con la que intimidó a todas las personas.
El que portaba el arma era moreno y jamás se preocupó porque lo reconocieran. Este sujeto gritó a viva voz: “Todos atrás”, y empezó a apuntar en todas direcciones.
En ese momento, el resto de los delincuentes comenzó a exigir al personal que se dirigieran a la zona del fondo y uno a uno fueron atándolos de las manos, mientras le golpeaban con sus puños.
Javier José López recibió un golpe en la boca, mientras Rosa Campbell también recibió golpes en su estómago, mientras lloraba presa del temor.
Los gritos de los delincuentes y el llanto de algunas de las empleadas, llamaron la atención del propietario del local, señor Jair Stevez que se encontraba en su oficina de donde salió con un arma calibre 38, pero en ese momento, el delincuente que estaba con el arma lo apuntó.
EMPLEADA COMO REHÉN
Por segundos, ambos se apuntaron hasta que el asaltante tomó a una señora y la usó como escudo amenazando con matarla, fue entonces que el señor Stevez desistió y entregó su arma.
Uno de los delincuentes colocó un punzón en la garganta de Ruth Alvarado, cajera del local, y le exigió sacara el dinero de una caja fuerte.
Los delincuentes cargaron un fajo de billetes en dólares y luego empezaron a despojar a las víctimas de sus prendas de oro y celulares.
“Fue muy rápido, no pude hacer uso de mi arma”, repetía Stevez, quien se quejó porque la Policía llegó una hora después del asalto.