Víctor Manuel Espinoza Pao*
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¿Entrenar al Ejército cubano?
Víctor Manuel Espinoza Pao*
Cuando todavía permanece un bloqueo económico de la comunidad europea contra el régimen cubano, por la violación a los derechos humanos de ese régimen por haber encarcelado injustamente a más de sesenta opositores a su gobierno, que en forma pública exigían sus derechos cívicos y políticos y su respuesta fue reprimirlos; previamente ya habían sido fusilados otros que intentaban escapar de Cuba.
La comunidad internacional sigue pendiente, especialmente los países que hemos sufrido las dictaduras, el terrorismo de Estado y la violencia organizada por los afines al régimen.
Los pueblos libres están pendientes y en espera de que todos los procesados sean dejados en libertad, incluyendo algún infiltrado del régimen que se haga pasar por opositor.
El anuncio del entrenamiento militar dado a conocer por un miembro del ejército que pesa como 280 libras y su cara con sus grandes cachetes, refleja que este cuerpo castrense está bien alimentado, obeso, no trabajan y no se entrenan desde que Rusia mandó a sacar de Angola al ejército cubano y EE.UU. expulsó de la isla de Grenada al mismo Ejército después de haberse apropiado del país. Es natural que por lo menos hagan ejercicios, ya que es el único trabajo que tienen.
El régimen cubano experto en manejo de opinión pública, pone como pretexto un entrenamiento para la defensa de su régimen; pero el fondo es un montaje para distraer la opinión pública mundial, pero todos conocemos que es por la violación de los derechos humanos.
El hecho es que la condena pública se mantiene y muy poco pueden hacer sus amigos de las Naciones Unidas que ven las violaciones de los derechos humanos en otros países menos en Cuba, donde no hay libertades: de expresión, de prensa, de organización, de movilización, políticas, para salir y retornar de cualquier país y elecciones libres.
El régimen cubano no solamente se limita a confundir la opinión internacional, sino que quiere mostrar el puño de hierro a la oposición cívica interna de Cuba, que ya perdió el miedo y que se resiste a aceptar a Castro como su legítimo gobernante, y que en forma abierta exigen una apertura política y un proceso de transición, que goza del respaldo internacional.
Estados Unidos cayó en la trampa al expresar que no tiene interés en derrocar al régimen cubano, cuando de esta forma lo que hace es contribuir en distraer a la opinión pública que se une al clamor navideño de las esposas, padres e hijos de los prisioneros y que el régimen los tiene encarcelados, por lo que ellos llaman sanidad política.
Para los pueblos libres, que ya derrocamos toda clase de dictaduras incluyendo la de Nicaragua, nuestra posición con respecto al futuro de Cuba será Derechos Humanos versus dictadura.
México, Chile y El Salvador, que aspiran conducir la OEA, previamente deberían revisar su política exterior con respecto a Cuba en materia de Derechos Humanos, ya que este organismo debe redefinir una posición sobre los juicios políticos cubanos.
* El autor es Abogado y Notario