- El Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Puertos de la Organización de Estados Americanos (CIP-OEA), Carlos Gallegos, estuvo en Nicaragua en un evento regional y abrió un espacio para LA PRENSA, donde recalcó que hay que cambiar la visión que se tiene de los puertos, pues también pueden ser importantes centros de atracción turística tanto para nacionales como extranjeros
Luis Núñez Salmerón
Por lo menos el ochenta por ciento de las mercancías que genera el comercio a nivel mundial pasa por los puertos. Pero el concepto del mismo ha cambiado y ya no solamente es un lugar donde se suben y bajan cargas de todo tipo, sino que ahora el concepto se ha ampliado y los puertos son considerados dentro de un nuevo tipo de centros de negocios, según lo explica Carlos Gallegos, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Puertos de la Organización de Estados Americanos (CIP-OEA).
Más de tres años después de los ataques terroristas en Estados Unidos, el tema de la seguridad de los puertos es una prioridad a nivel mundial, por lo que todos los puertos del continente han tenido que certificarse ajustándose a todas las medidas de seguridad como una forma de estar a la altura del proceso de globalización.
Lo importante es tener una visión estratégica clara del desarrollo de los puertos asegura este economista peruano, con más 20 años de experiencia en puertos quien considera que el tiempo de los puertos como terminal comercial ya es historia, ahora deben reconvertirse y ser verdaderos centros de negocios internacionales.
Recientemente Managua fue la sede de la Reunión de la CIP-OEA en que se analizaron los principales retos que tienen los puertos del continente en momentos en los que hay un fuerte repunte de las actividades comerciales mundiales. América Latina mueve por lo menos el 12 por ciento del comercio mundial.
¿Cuál es la prioridad en la agenda de puertos a nivel de la OEA?
Las seguridad portuaria es hoy en día un tema prioritario en la agenda de los puertos de las Américas. Los países han respondido en forma eficaz y eficiente a las condiciones establecidas a nivel internacional, por el Código Internacional de Instalaciones para Protección a los Buques e Instalaciones Portuarias de la OMI y certificándose en su totalidad el primero de julio pasado todos los puertos de las Américas. Esto es una muestra del interés que tienen todos los países en adoptar estándares internacionales en materia de seguridad, dedicarse al tema de protección portuaria y por lo tanto enfocar sus recursos y cumplir con lo establecido. Los países han invertido mucho dinero, se estima que esta inversión está entre el 1.5 y 10-12 millones de dólares dependiendo del tamaño del puerto.
¿Qué importancia tiene para los países la certificación de puertos?
Implica que cumplen con ciertos estándares recomendados por la Organización Marítima Internacional (OMI), pero obviamente hay fases de auditoría que la van a hacer los socios comerciales con los que tengan relaciones comerciales con determinado puerto o país. De allí lo importante de ver qué grado de cumplimiento efectivo de esos puertos.
¿En un contexto de negociaciones para la firma de tratados de libre comercio estos trámites de certificación tienen alguna incidencia?
Si su puerto no está certificado, y tiene un TLC con Estados Unidos, esté seguro que ese país va a enviar autoridades de guardacostas a sus puertos para asegurarse que esté certificado y que cumple con las funciones que ellos exigen. Si no es así no va a haber barco que pueda salir de ese puerto y entrar a Estados Unidos.
¿Pero qué tanto se ha invertido en cuanto a seguridad, control del tráfico ilegal de personas, drogas o armas?
Hay avances en todos los puertos, definitivamente se ha hecho importantes inversiones para cubrir los estándares base exigidos internacionalmente.
¿Pero hay una disminución en el índice de esta actvida?
Definitivamente, tenemos algunas informaciones por ejemplo en el caso del acceso al puerto de Guayaquil donde antes ingresaban 8 mil personas ahora el número ha bajado a cerca de 2 mil y tantos, que además constituye una disminución de costos.
¿En esta reunión de la CIP-OEA, en qué puntos se puso énfasis y cuáles son la principales preocupaciones en materia portuaria?
Hablamos de cómo asesorar a los países en el tema de seguridad portuaria y la implementación del código internacional, además del tema de las reformas y modernización portuaria en la región, algo en lo que no se ha avanzado mucho. Este es un proceso que empezó a principios de los noventa y estamos 15 años retrasados.
Por ejemplo los puertos a nivel internacional vienen siendo operados por concesionarios privados que han hecho las inversiones en equipos y obras. Estas concesiones han hecho que las tarifas bajen y se modernicen las instalaciones portuarias que se necesita para atender a los barcos.
Los puertos necesitan entre trescientos y quinientos millones de dólares, cifra que no hay de dónde sacarlos porque los Estados dedican sus recursos a otras actividades. De tal forma que los países pueden otorgar en concesión la operación del puerto o una terminal.
¿Cuál es la situación de los puertos en el istmo?
De los casos más notables podemos mencionar Manzanillo, en Panamá, que hace 5 años no era nada y ahora es prácticamente el número uno en el continente tanto en inversiones que tiene, el movimiento de carga, el monto de todas sus operaciones y sus tarifas que han bajado considerablemente.
El punto relacionado con la infraestructura es algo que debe valorarse cuando hablamos de integración con vistas a tratados comerciales. Hay quienes sostienen que se deben concentrar los puertos de la región para atender una demanda unificada.
Obviamente la integración económica va a requerir de eso. En este momento obviamente hay planteamientos de interés nacional, todos los países quieren tener puertos concentradores, no puede ser. No va a suceder, esto implica una serie de condiciones como calado, para atraer naves de mayor tamaño. En este momento lo que más crece es el movimiento de contenedores, que implican utilización de equipos y la ampliación de la capacidad de infraestructura.
Una grúa, por ejemplo puede costar entre tres y cinco millones de dólares. La integración definitivamente puede ayudar para crear espacios, pero lo que hay que hacer es fortalecer los propios puertos nacionales.
LOS PUERTOS COMO DESTINOS TURÍSTICOS
Hay una concepción diferente de lo que son los puertos actualmente. Ya no se trata solamente de un lugar donde cargar y descargar, sino de toda una infraestructura con múltiples usos.
“Esa es otra cosa muy importante, la relación de la ciudad puerto con el puerto mismo, y ambos tienen que crecer ordenadamente. En alguna parte los puertos ya están absorbidos por las ciudades. En muchas ciudades del mundo, el puerto vive inmerso en ellas, si el puerto no crece, la ciudad tampoco. Crecer para un puerto es expandirse no sólo en mover más tráfico, más contenedores, sino que significa crear más espacios, tener una situación ordenada con el puerto y la ciudad”, indicó Carlos Gallegos.
Por otro lado, dijo que un punto importante es de los recursos humanos, la capacitación, que es el más importante agente en toda actividad económica y por lo tanto hay que avocarse a recursos humanos para poder tener éxito en las gestiones.
¿Cuál sería la concepción de un puerto moderno?
La concepción de que el puerto es solamente la intersección de actividades comerciales es un concepto muy antiguo. Hoy en día el puerto es un eslabón en la cadena logística desde que sale hasta que llega al consumidor final, un eslabón central. Hay que ser y tener una interconexión excelente con los otros centros, con los otros medios de transporte, conformando de esta forma un centro multimodal. Si traigo carbón y entra por este puerto y está destinado a 500 kilómetros de acá tengo que ver como llega el carbón hacia el consumidor final. Debo tener condiciones ferroviarias y de transporte terrestre adecuadas.
Es un centro de negocios porque se genera mayor valor agregado. Si traigo medicinas a granel tengo que generar zonas de actividad portuaria, industrial y en puerto tendré que crear condiciones que permitan ponerles las etiquetas, el estampado o el último componente. De esta forma también podrá salir a los diferentes puntos de distribución del país, como una forma de dar valor agregado.
¿Pueden ser centros turísticos?
Efectivamente éstos son centros turísticos, la industria del turismo de pasajeros es creciente y hay que aprovechar esta industria donde una gran cantidad de gente puede llegar a estos puertos. Y no solamente es para los que llegan sino para la comunidad , el puerto ofrece oportunidades en este sentido como ver barcos que llegan, ver otro tipo de gente pero hay que ofrecer facilidades para que vengan cruceros y para que la gente local aproveche esas instalaciones portuarias y convertirlos en un centro de ocio, de recreación, cines teatros restaurantes.
Esto implica que haya seguridad. Lamentablemente los centros portuarios no se caracterizan por eso y muchas veces están ligados con antros de vicio, la prostitución, una imagen que hay que cambiar como han hecho en otros países del mundo donde la gente puede llegar a distraerse.
¿Qué aspectos hay que tomar en cuenta para lograr desarrollar un puerto en esta dirección?
Hay cosas elementales como el análisis de cómo están sus puertos, qué tarifas tengo, cómo estoy con respecto a los vecinos, si estoy creciendo o no. Si son muy caros eventualmente nadie va a llegar, porque el naviero, no es como antes que tenían que pagar por entrar. Ahora las naves por sus propias características están eligiendo sus puertos. Por eso tiene que ser moderno, competitivo y seguro.
HOJA DE VIDA
Carlos Gallegos es economista nacido en Perú.
Desde 1980 trabaja para la Organización de Estados Americanos (OEA) donde ha desempeñado diversos cargos.
En 1993 asumió el cargo de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Puertos de la OEA.
Anteriormente fue consultor del Banco Mundial, de la Corporación Andina de Fomento (CAF) de Venezuela.
Es profesor universitario en diversas universidades de América Latina y España, aunque vive en Virginia, Estados Unidos, lo que le obliga a viajar durante buena parte del año, aunque siempre hay tiempo para dedicarle a su familia compuesta por su esposa y dos hijos.