Victoria Cortés Rodríguez, primera obispo luterana de América Latina, consagrada el pasado 5 de diciembre.

Nicaragua tiene la primera mujer obispo de Latinoamérica

Victoria Cortés Rodríguez fue consagrada a principios de diciembre y, además, ocupa la Vicepresidencia de la Federación Luterana Mundial Emiliano Chamorro Victoria Cortés Rodríguez es salvadoreña de origen, pero dice considerarse pura nicaragüense “por gracia de Dios”, fue consagrada el pasado domingo 5 de diciembre como la primera mujer obispo luterana de América Latina, lo […]

  • Victoria Cortés Rodríguez fue consagrada a principios de diciembre y, además, ocupa la Vicepresidencia de la Federación Luterana Mundial

Emiliano Chamorro

Victoria Cortés Rodríguez es salvadoreña de origen, pero dice considerarse pura nicaragüense “por gracia de Dios”, fue consagrada el pasado domingo 5 de diciembre como la primera mujer obispo luterana de América Latina, lo cual significa una victoria y un ejemplo para las mujeres que históricamente han venido luchando por espacios y oportunidades en general.

Sencilla, de hablar pausado, objetiva e inteligente, Victoria Cortés habla inglés y portugués y por sus múltiples compromisos se ha convertido en una mujer peregrina, viajando por todo el mundo.

Cortés Rodríguez es economista, socióloga y teóloga. Tiene 30 años de ser parte de la Iglesia luterana.

Está consciente que con su nuevo nombramiento de mujer obispo se rompe con los esquemas del machismo predominante, “entonces yo lo veo como un espacio que las mujeres vamos ganando también en el ámbito religioso”.

Asegura que las mujeres tienen capacidades, facultades e inteligencia y que sólo la perseverancia y la voluntad de progreso “convierte nuestros sueños realidades”, sostiene la obispo.

MISIÓN DE SERVICIO

Su preocupación por los pobres y marginados es evidente y precisamente desde su posición como líder ha venido promoviendo el desarrollo y la esperanza, sobre todo con los sectores campesinos.

En ese sentido, asegura que su nuevo puesto no tendrá carácter burocrático sino de trabajo y servicio en una constante relación y participación con la sociedad.

“Lo que yo prometí el día de mi ordenación es seguir por mi opción preferencial: por los pobres, los excluidos, por los más pequeños. Cuando hablo así, no hablo solamente económicamente, sino que también hablo en función de elevar los valores espirituales”, asegura.

Sostiene que para luchar en contra de la pobreza y las indiferencias sociales se tiene que actuar con espíritu de justicia para la búsqueda de la paz y la armonía.

Una de las visiones de la Iglesia luterana es proclamar el reino de Dios, pero promoviendo la esperanza entre quienes no la tienen, afirma.

Como mujer y obispo representará e impulsará a las mujeres para que se animen con espíritu de progreso a ganar espacios, partiendo como base fundamental las bases y fundamentos del cristianismo.

PROMOVER LA VIDA

Cortés lamenta que en Nicaragua se está perdiendo el interés por la vida a cambio de intereses individuales y, por tal razón los proyectos que impulsan están enfocados en favorecer a los sectores más miserables del país, apartando a un lado el proselitismo religioso.

“La esperanza tiene que ser en comunidad, que cuesta, cuesta, cuando hay un sistema que está promoviendo el individualismo, pero nosotros decimos que Dios se presenta con mayor fuerza en comunidad”, sostiene.

Reconoce que sólo trabajando en comunidad se puede atacar la miseria y fomentar la esperanza.

“La pobreza es tremenda, conocemos los problemas de la gente y por tal razón sufrimos mucho”, reconoce. “Nosotros queremos que nuestra feligresía se sienta dueña de su destino porque estamos revestidos por ser hijos de Dios”, asegura.

Exhortó a los nicaragüenses a participar en la promoción de promover la esperanza, “porque trabajando con esperanza y tomándonos de Dios nuestra vidas serán mejores. Tenemos que sobrevivir, pero no esperemos sentados que el maná caiga del cielo. Así que trabajemos en comunidad”, reiteró.

UNA FE UBICADA EN LA REALIDAD

Victoria Cortés Rodríguez sostiene que para los luteranos, seguidores de la reforma de Martín Lutero, la Palabra de Dios expuesta a través de la Biblia es su norma infalible de fe, esperanza, fortaleza y vida.

“A mí no me interesa que la gente se haga luterana. Me interesa que sean cristianos. Que escuchen la Palabra de Dios y la pongan en práctica. Nosotros no somos proselitistas. La gente viene a nosotros porque nuestra fe no es mística ni contemplativa, sino una fe que se ubica en la realidad. Es una fe que nos viene de la Palabra de Dios que está en el libro (La Biblia). Al aplicarla a la realidad se convierte en una palabra viva”, enfatizó la obispo.

En Managua, la Iglesia luterana está ubicada en el barrio Monseñor Lezcano.

NO AL ASISTENCIALISMO

Su filosofía de servicio parte siguiendo el ejemplo de Jesús, quien predicaba las buenas nuevas y a la vez daba de alimentar y hacía milagros, curando todo tipo de enfermedades, sin embargo, asegura que tienen mucho cuidado de no promover el asistencialismo “porque el asistencialismo es como un germen que corroe y destruye”, sostiene.

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