La desconfianza en las elecciones

Bayardo Quinto Núñez

El mal comportamiento conduce a serios fracasos. Es obvio que los grandes perdedores en los comicios municipales del 7 de noviembre de este año entienden que la caída del voto del Partido Liberal Constitucionalista obedeció a que el pueblo está hastiado de tantas tropelías contra su patrimonio.

El abstencionismo no es elemento fundamental para la derrota y la victoria. Los grandes perdedores pretenden hacer creer que la abstención fue factor preponderante. Pero también hay que rememorar que la corrupción y los corruptos de su seno colaboraron, se les agradece.

Cuando está en el juego político es indispensable ver en todas las direcciones, el sentido gregario hay que hacerlo desaparecer, porque si no, nos precipitamos. Ese es el costo de ser corruptos y de la corrupción y creer que todo lo tienen en las manos.

La razón esencial es que la injerencia de la corrupción prevaleció para derrotarla en los comicios del 7 de noviembre del 2004. Ese es el verdadero costo de la corrupción. Queramos o no así es.

El Partido Liberal Constitucionalista perdió la gran mayoría de las alcaldías del país precisamente porque las bases liberales tienen la percepción de que algunos de sus dirigentes son corruptos y que mucho daño han hecho a las arcas del Estado y el desarrollo del país. De ello el pueblo no es responsable.

Es un adefesio echarle la culpa a quien no se lo merece, porque el único responsable es el propio mal comportamiento. En este siglo XXI Nicaragua necesita formas o maneras modernas de hacer política, de futuro. Hay que abandonar la bajeza política y dedicarse a trabajar por el pueblo. Los nuevos alcaldes deben ser mejores que sus antecesores, porque si no caemos en el mismo abismo.

El pueblo comienza a depositar confianza en el Frente Sandinista porque ha valorado que los últimos tres gobernantes que hemos tenido abandonaron a su pueblo y quien se desliga de su pueblo fracasa. Parece que a estos gobernantes se les olvidó que se debían al pueblo. Ahora hay que prepararse para el futuro con valores universales, como más conciencia, disciplina, etc.

Queremos paz, trabajo, estabilidad social, seguridad ciudadana, un buen equilibrio de poderes, que los gobiernos municipales no resten sino que sumen y que el pueblo esté claro que de la noche a la mañana el bienestar no viene. Es con arduo trabajo de todos que se logra.

Concluyendo. Los votantes que depositaron su voto, los abstencionistas que también votaron de manera indirecta y los PLC que votaron por otros partidos, es el simple significado que votaron por el futuro que estaba por perderse. No hay que desperdiciar la soberana oportunidad de demostrar que los futuros gobiernos municipales harán progresar en la medida de sus posibilidades a sus municipios y sobre todo recordar que fueron electos para trabajar y no usurpar esas arcas. En caso contrario el pueblo no tendrá en qué confiar.

El autor es Abogado y Notario.

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