Miles de miembros del Ministerio Apostolar “Centro Cristiano”, de todo el país, se dieron cita ayer en la Plaza de la Fe.

Fiesta evangélica con un mensaje para los políticos

Pastor declara preocupación por reformas a la Constitución que hacen los diputados Juan Ruiz Sierra El diagnóstico: “Nicaragua vive en un hundimiento total”, se leía en la nota informativa del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, la congregación evangélica que celebró ayer un acto que fue ceremonia religiosa y arenga política a partes iguales. La cura: “La […]

  • Pastor declara preocupación por reformas a la Constitución que hacen los diputados

Juan Ruiz Sierra

El diagnóstico: “Nicaragua vive en un hundimiento total”, se leía en la nota informativa del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, la congregación evangélica que celebró ayer un acto que fue ceremonia religiosa y arenga política a partes iguales.

La cura: “La enfermedad que padece sólo puede ser sanada por Dios”.

El escenario: Plaza de la Fe de Managua, frente a los andamios de la concha acústica, dos de la tarde.

Miles de personas se reunieron con una bandera en una mano y un paraguas en la otra. Sobre la tarima había una banda de música y decenas de miembros de esta iglesia, que aglutina a cerca de 20,000 personas.

Todos vestían igual. Ellos, traje oscuro, corbata y camisa blanca; ellas, falda negra hasta las rodillas y chaqueta de manga larga en el mismo tono.

El pastor: Augusto César Marenco, un hombre de baja estatura y voz desgarrada que acostumbra a intervenir en asuntos políticos.

Antes de las pasadas elecciones municipales, Marenco se reunió con los candidatos a la Alcaldía de Managua para escuchar sus propuestas; el sábado pasado acudió a la Asamblea Legislativa y expuso su postura antiaborto. Como dijo el próximo alcalde, Dionisio (Nicho) Marenco (ningún parentesco con el pastor), quien estaba sentado con rictus serio en el palco para invitados, el reverendo “tiene una actitud muy crítica, beligerante”.

Después de hora y media de dulces canciones religiosas a todo volumen, Marenco agarró el micrófono con fuerza.

Se arrodilló y, puño en alto, comenzó a gritar: “¡Esta nación ha sido saqueada, ha sido saboteada! ¡Esto no es sólo una celebración religiosa! ¡Esto es un mensaje para Nicaragua! ¡Estamos aquí para entregar un mensaje al corazón de los políticos! ¡Nos preocupa, hermanos, las reformas legislativas que en este país se están haciendo!”.

El contraste entre la suave música evangélica de cinco minutos atrás y la dura prédica del reverendo no pudo ser más acentuado.

Los asistentes, antes alegres, enmudecieron. “¿Por qué esta nación se ha hundido?”, preguntó el pastor. Ninguna respuesta. Marenco se levantó y volvió a inquirir. “¿Por qué esta nación se ha hundido?”. Nuevo silencio. “¡Porque se ha separado de Dios! ¡Nicaragua, reconcíliate con Dios! ¡Díganlo conmigo!”. Entonces, toda la Plaza de la Fe fue un solo grito: “¡Nicaragua, reconcíliate con Dios!”.

El reverendo diría más tarde que “todo lo que está en la palestra política debe de ser del interés de la iglesia. Esto es algo que no se ha hecho, es verdad, pero nosotros estamos haciéndolo”.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí