Esta pequeña luce satisfecha luego de haber avisado a su madre que llegaron visitantes, pues cada vehículo que llega trae consigo la esperanza de llevarles algún presente.

Los “churequeros” esperan los regalos enviados por Dios

La mayoría de adultos gana menos de dos dólares por día, que sacan de los desechos que venden y así medio alimentan a familias con más de cinco miembros María Acuña Herrera Mientras miles de familias nicaragüenses ya distribuyeron sus recursos financieros en vestuario, mejoras en la casa, ahorro o actividades recreativas, otras que viven […]

  • La mayoría de adultos gana menos de dos dólares por día, que sacan de los desechos que venden y así medio alimentan a familias con más de cinco miembros

María Acuña Herrera

Mientras miles de familias nicaragüenses ya distribuyeron sus recursos financieros en vestuario, mejoras en la casa, ahorro o actividades recreativas, otras que viven en el barrio La Chureca y que durante todo el año sobreviven de la venta y consumo de desechos depositados en ese vertedero municipal, no pierden las esperanzas de que personas caritativas lleguen a regalarles algo en esta Navidad.

Para el joven José Manuel Vidarreyna, dedicarse a “churequear” desde las 10 de la mañana a las cuatro de la tarde, ha sido mejor que continuar levantándose a las tres de la mañana para empezar a cortar caña en el ingenio azucarero de Monterrosa, de donde salió enfermo de los pulmones.

Este humilde joven de 23 años vive junto a seis hermanos en una de las tantas casas construidas con pedazos de lata y ripios de madera que llegan al basurero.

“Me vine del ingenio porque era un trabajo bien pesado y aunque aquí gano menos a la semana, puedo descansar más porque estoy enfermo de los pulmones”, aseguró Vidarreyna, quien al igual que Mireya Téllez, otra de las habitantes de La Chureca no han perdido la fe en Dios para que les envíe personas generosas en esta temporada navideña.

“El único que religiosamente se aparece todos los años es el Santa Claus nica, ayer vino y les trajo sus navidades a los niños y a nosotros nos trajo pollo”, relató Téllez, que no escondió la antipatía que guarda a la actual clase política, a quienes reprochó por no acordarse de ellos ni para esta fecha.

Sin embargo, en medio de la miseria y carencia de condiciones en que viven estas familias, no han dejado de creer en Dios.

“Creo que en estas condiciones que vivimos es cuando más se cree en Dios, porque para ganarnos 10 córdobas tenemos que amontonar 150 latitas (de diferentes bebidas) para juntar cuatro libras, y Dios es el único que nos da la fuerza y fortaleza para aguantar este sol todo el día, sólo Él”, afirmó.

CIFRAS DE LA CHURECA

En mayo del 2004, el Centro Nicaragüense de Promoción de la Juventud y la Infancia Dos Generaciones, instaló un centro comunitario en el barrio Acahualinca, donde se ubica La Chureca.

Cifras que maneja el centro comunitario revelan que unos 2,156 niños, niñas y adolescentes menores de 17 años viven en ese barrio.

El 71 por ciento de este total estudia regularmente en la escuela.

Un 29 por ciento de los niños, niñas y adolescentes del barrio está fuera del sistema escolar.

El 25 por ciento trabaja solamente o combina el trabajo con el estudio.

El tipo de trabajo consiste en: Recolectar materiales reciclables (19%)

Clasificar, lavar y limpiar material reciclable (36%).

Realizar trabajo doméstico (27%)

Vender productos (8%)

Realizar otras actividades (10%).

La población de Acahualinca vive en extrema pobreza, según una investigación realizada por el mismo centro.

La misma refiere que hay 55 por ciento de analfabetismo entre los habitantes del barrio, un 60 por ciento sobrevive de la recolección de basura, y el 70 por ciento de los adolescentes mayores de 14 años no asiste a la escuela.

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