- Dos grupos de ciudadanos japoneses han llegado a Carazo para conocer el corte y proceso del café, y saborear las bondades que ofrece la naturaleza en una propiedad que durante 20 años ha estado en manos de una mujer
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZO
Al arrimar a la finca cafetalera Concepción de María, se percibe la mano femenina en cada planta y en cada rincón del sendero que nos conduce a esa hacienda cafetalera, modelo de conservación para el turismo sostenible, marcada por la tradición familiar caraceña.
Su propietaria es la señora Consuelo Chamorro de Rappaccioli, quien en estos días recoge la cosecha de las plantas que sembró hace unos 20 años. La perseverancia y el esfuerzo han permitido hacer de ese pedazo de tierra, un modelo de finca productiva que es un atractivo para nacionales y extranjeros, entre ellos ciudadanos japoneses.
En días recientes, arribó a la hacienda un bus con ocho turistas originarios de Japón, y recorrieron gran parte de la verde plantación, guiados por la señora Consuelo y su esposo Aldo Rappaccioli.
Este matrimonio da los primeros pasos en el campo del turismo en vías de aprovechar la belleza natural que cada paraje de la propiedad ofrece al visitante.
La finca cuenta con 87 manzanas, y se ubica a pocos metros de la Carretera Panamericana. Está inmersa en lo que se conoce en Carazo como El Triángulo de Oro y se puede llegar al sitio una vez entrando al municipio de Dolores.
Según Chamorro, esta propiedad aparece en el mapa de Jinotepe por su extensión, aunque colinda con San Marcos, Dolores y Jinotepe.
SABOR PINOLERO
Como parte del tour, los extranjeros iniciaron su recorrido en casa de los dueños de la finca, en Diriamba, donde los anfitriones ofrecieron un suculento almuerzo departiendo el calor hogareño.
Luego de saborear la cocina nicaragüense fueron trasladados al municipio de Dolores, sobre la Carretera Panamericana, hasta llegar a la finca que ofrece comodidad y seguridad para el turista. Está cerca de la calle asfaltada, tras atravesar 200 metros hacia la izquierda, en la segunda calle del poblado.
El destino turístico abre un abanico de aventuras que son poco comunes para los veteranos japoneses. Una de las novedades que vivieron fue penetración por los surcos de café, donde apreciaron de cerca la planta y conocieron un poco sobre el cultivo orgánico que impulsan en ese lugar.
La experiencia se combina cortando unos granos de café maduro y compartiendo un rato con los cortadores. Ese momento se convierte en un coloquio de intercambio de sonrisas, amistad, solidaridad, y muchas campesinas posan junto a los visitantes para grabar la foto de recuerdo.
El aire fresco de la zona y la sonrisa de los niños campesinos es lo que más destacaron los ciudadanos orientales. “Nos gusta mucho ver a tantos niños sonreír”, dijo Kimiko Arisawa, tras confesar que fue maestra de primaria y secundaria por muchos años, en su país. La señora dijo haber visto en su recorrido por Nicaragua a muchos niños que iban a la escuela.
SATISFECHOS POR ACOGIDA DE NICAS
La conductora, Kaneko Chiharu, refirió algunas impresiones del grupo. “La gente es tan sonriente y agradable aquí en Nicaragua como en ningún otro país” comentó, mientras señaló que uno de los temores del grupo es la amenaza de los sismos.
El grupo de japoneses caminó bajo la sombra de muchos árboles centenarios que protegen el cafetal. El objetivo es que ellos se sientan en casa, por tal razón se les conduce a varios rincones de la propiedad que previamente han sido preparados para que el turista esté cómodo, seguro y disfrute de la naturaleza.
En la visita pudieron palpar la labor cotidiana de la finca, conocer los plantíos de plátano, maíz, frijol y hasta ver de cerca la vida rural del campesino.
En ese lugar, los extranjeros escucharon una explicación de la historia que posee la Concepción de María, hacienda que comienza a dar los frutos del café orgánico.
UNA FINCA DIVERSIFICADA
Otra de las áreas sembradas ofrece naranjas, limones y mandarinas. Las aves de corral forman parte del ambiente, mientras los turistas dieron de comer a chompipes, gallinas y patos en un momento que se tornó de algarabía.
La tarde transcurrió y al momento de completar el recorrido, se registró un intercambio de palabras con la señora que sacaba las rosquillas de un horno artesanal. También conocieron el despulpe de café, en una demostración muy llamativa para los extranjeros.
EXTASIADOS
Un rústico rancho adornado con hermosos gajos de plátano, que fue construido bajo sendos árboles y cerca de un plantío de café receptado, es la oferta final. Aquí les espera una taza humeante de café servido del jarro y unas rosquillas calientitas, como un obsequio de la casa. En la última pasada por la finca, los visitantes pudieron comprar café molido producido en la propiedad y llevar consigo un recuerdo de Carazo.
El grupo de turistas llegó al país procedente de diversas ciudades de Japón. En su corta visita estuvieron en León, Masaya, Granada, la isla de Ometepe y Carazo. Según Kaneko Chiharu, les encantó el paisaje de Ometepe, la vegetación de Carazo, la arquitectura de Granada y sus coches.
Aldo Rappaccioli dijo que ambos trabajan de forma independiente con la firme idea de explotar el esfuerzo realizado desde 1984, cuando por una motivación de amor y con la idea de preservar la tradición familiar se aventuraron a mantener una propiedad que estaba destruida y abandonada. “Hasta ahora hemos trabajado estas dos excursiones con la empresa Soul Tour”, dijo don Aldo.
PROMOVIENDO EL BUEN CAFÉ
El cafetalero explicó que una de las inquietudes fue dar a conocer al mundo que el café caraceño es de buena calidad, por lo que esta iniciativa fue motivada tras una serie de políticas negativas que se han vertido sobre el café del Pacífico.
En la finca se han sembrado árboles maderables y se impulsa el café orgánico. Rappaccioli dijo que ahora se está trabajando con tres manzanas y media de café receptado desde hace un año, con el objetivo de experimentar cómo responde la tierra con la ayuda de Dios, ya que la lluvia es la que hace el milagro de la germinación.
Explicó que se inician en el uso del abono orgánico, para lo cual trabajan apoyados en la lombricultura. Refirió que toda la finca está fertilizada con este abono, en busca de obtener un café más saludable y para competir en el mercado internacional.
Don Aldo comentó que la tenacidad de su esposa ha sido de mucho provecho para ahora comenzar a ver los logros, pues asegura que en los últimos cuatro años no han visto ganancias, debido a que han tenido que enfrentar los problemas adversos.
Entre las dificultades señaló la vigilancia, dado que la propiedad está rodeada de población y el índice del robo de café es muy alto, por lo que se debe invertir en gran cantidad para poder equilibrar esos serios problemas.
MÁS DE UN SIGLO
La finca Concepción de María, con un área de 87 manzanas de extensión, conserva una rica historia que por más de un siglo han protagonizado las familias Rappaccioli, Asenjo y Chamorro.
Según Consuelo Chamorro, dueña de la propiedad, ella obtuvo la finca en el 1984, cuando las tías abuelas de su esposo, antes de morir, la heredaron a sus sobrinos de apellido Rappaccioli.
Señaló que al morir las señoritas Asenjo, los herederos decidieron ofertar la propiedad en una subasta familiar a la que ella tuvo acceso por ser esposa de don Aldo.
Consuelo recuerda haber dado más que todos los compradores, lo que era una aventura en ese tiempo que nadie arriesgaba su dinero porque eran momentos difíciles en el país.
Ahora la propiedad aparece en el mapa internacional como destino turístico, y a partir de que el matrimonio decidió trabajar en función de proyectar la belleza del bosque y la calidad del café de Carazo.
Ahora la finca cuenta con 45 manzanas destinadas a la producción de café y en el resto de su extensión hay siembros de maíz, frijol, plátano rivense, cítricos y muchos árboles de cedro, jenízaro, madero, guachipilín, níspero, entre otros.
La hacienda cafetalera, en sus ciclos picos produce hasta 1,500 quintales en el área trabajada, destacó Chamorro.
IRRUMPIENDO EN EL TURISMO
Consuelo Chamorro, propietaria de la finca Concepción de María, explicó que ésta es la segunda excursión de japoneses que atienden en la hacienda, luego de proponerse el impulso del turismo aprovechando las bondades que ofrece el departamento, así como la cercanía con la capital, Managua, las vías de acceso y el fresco clima.