- Denuncia que lo enterraron sin su consentimiento
Alina Lorío L.Corresponsal/ Ocotal
El señor Noé Rivera Rodríguez, de 34 años, demandó del director del hospital de Jinotega, que le permita por lo menos ver los restos de su hijo recién nacido, sepultado presuntamente por el personal de ese centro asistencial “sin consentimiento ni conocimiento de la madre ni familiares”.
El bebé falleció el pasado dos de diciembre, minutos después que Blanca Dilma Martínez Mondragón, de 22 años, lo diera a luz mientras era trasladada desde Santa María de Pantasma, Wiwilí, hacia el hospital de Jinotega.
Rivera sostuvo que el sábado, dos días después del parto, su hermana Natalia Rizo llegó al hospital a reclamar el cadáver del niño, confiando que la madre de la criatura también sería dada de alta, pero se sorprendió cuando una enfermera le informó que lo habían enterrado.
“Si no es ese que está ahí (mostrando a un bebé muerto), entonces ya lo enterramos”, le dijo a Natalia. Lo extraño para Rivera es que para enterrarlo a nadie le consultaron, ni siquiera a la mamá que estaba en el hospital.
TRÁMITES EN VANO
El papá del niño, residente en Ocotal, dijo que se comunicó con el doctor Harry Velásquez, director del Sistema Local de Atención Integral de Salud (Silais) en Jinotega, quien expresó su voluntad de garantizarle lo necesario para que se asegurara que el niño enterrado era su hijo.
No obstante, la mañana de este martes, don Noé, con intención de arreglar lo del viaje, se comunicó con el doctor Noel Blandón, director del hospital de Jinotega, “pero la reacción no fue la esperada, porque se opuso a exhumar el cadáver del niño y que podíamos quejarnos donde quisiéramos”, expresó.
“Lo único que pido es que me demuestren que el niño que ellos dicen que enterraron es el mío. La madre puede identificarlo, creo que estamos en nuestro derecho”, demandó Rivera, tras confirmar que recurrirá a la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional y a otras instancias si es necesario.