Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ JALAPA
El Movimiento Ecológico Salvemos el Valle de Jalapa (Mesavaja) encabeza una solicitud al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) para que incorporen cerca de 18 kilómetros de la cordillera Dipilto-Jalapa y que han sido excluidos del área protegida con categoría de reserva natural.
Salvador Díaz Bucardo, secretario ejecutivo de Mesavaja, comentó que quienes estructuraron la Ley sobre Áreas Protegidas definen a la cordillera Dipilto-Jalapa como una de ellas, pero en el caso de “Jalapa es utilizado únicamente el nombre porque al delimitar el territorio apenas incluyen un sitio muy pequeño, límite con el municipio de San Fernando”.
Explicó que Jalapa tiene aproximadamente 18 kilómetros de territorio fronterizo con Honduras que es parte de la cordillera Dipilto-Jalapa, los que van desde Los Suyates o Guambuco, límite con el municipio de San Fernando, hasta Murupuchí.
El planteamiento de los jalapeños, respaldado por el Gobierno Municipal y otras organizaciones, se sustenta en la necesidad de que las dos microcuencas más importantes de Jalapa, la de los cerros de Jesús-El Águila-Nubarrones y la de río Poteca, fuentes de abastecimiento de agua para casi todo el municipio, se conserven para su eterna existencia.
Díaz Bucardo manifestó que el planteamiento al Marena e Inafor fue expuesto el 3 y 4 de noviembre recién pasado en Ocotal durante un proceso de análisis de la problemática ambiental del departamento de Nueva Segovia, y “se espera que hagan sus debidas gestiones con las instancias nacionales lo más pronto posible”.
QUÉ PROTEGER
Hasta el momento son áreas montañosas prácticamente vírgenes y “fábrica potencial de agua”, que pasa por las microcuencas auríferas San Francisco, San Antonio, San Rafael, Guansapo y Murupuchí, además de montañas como el cerro La Jungla, La Neblina, Sauce, entre otras.
Resaltó que estas áreas además de la gran cantidad de agua que producen, también tienen bosques, zonas intangibles o núcleos, bosques primarios, potencial en fauna, especies no maderables, “que debemos proteger para el eco-turismo y la vida misma de sus habitantes”.
En ese sentido recordó que las áreas de bosque de pino de Jalapa han sido fuertemente golpeadas por la plaga del gorgojo descortezador, razón por la cual las únicas áreas que han quedado y que hay que proteger son la de bosque latifoliado.