- El dogma de la Inmaculada Concepción de María fue declarado en 1854
Mercedes Peralta y José Luis González/Corresponsales
LEÓN.- La Gritería en León, este año tuvo una connotación especial, pues la Iglesia celebra el 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Concepción de María, declarado en 1854 por el Papa Pío IX.
El atrio de la Basílica Catedral se revistió ayer de colorido, luces, cantos, bailes de gigantonas y fuegos artificiales.
El Obispo de la Diócesis de León, monseñor Bosco Vivas Robelo, a las seis de la tarde de ayer emitió el tradicional grito mariano ¿Quién causa tanta alegría?, ante una multitud de leoneses y visitantes, entre los que destacaron miembros del cuerpo diplomático, el Vicepresidente de la República, José Rizo Castellón; el ex secretario de la Presidencia, Eduardo Montealegre; las diputadas liberales Jamileth Bonilla y María Eugenia Sequeira; y la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Alba Luz Ramos, entre otros.
Para esta celebración de La Gritería fue anunciada entre miembros de PLC, la llegada del ex presidente Arnoldo Alemán, pero ésta no se produjo. Tanto Rizo como Bonilla y Montealegre evitaron hacer comentarios políticos, coincidiendo en su respeto hacia la festividad mariana.
MENSAJE DE VIVAS
Previo al tradicional grito, monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo de León y Chinandega, exhortó a luchar bajo la bandera de la Virgen Inmaculada, para ir trabajando por la conformación de nuestra sociedad que está viviendo en pecado.
En clara alusión a los políticos y gobernantes, el Obispo instó a revestirse de humildad. Clamó porque, “la madre santísima venga en auxilio nuestro… quien esté en un lugar muy humilde puede hacer grandezas y maravillas desde esa humildad; y quien ocupa cargos importantes para que recapacitando y siguiendo la orientación de Juan Bautista a la Iglesia, en este tiempo de Adviento, bajen el orgullo, vamos a derribar esa soberbia, nosotros también podemos de esa manera enrumbar este país por un país mucho más agradable”.
Como es tradicional, los altares engalanaron la ciudad colonial, destacando las imágenes antiguas talladas en madera, de tamaño natural, que se exhibían en la calle de La Marcoleta y en los barrios San Sebastián, El Sagrario, El Calvario, San Juan, San Felipe, Zaragoza, Laborío y Sutiaba.
Fuegos artificiales, bailes de la gigantonas en la plaza central, cantos religiosos marianos, distribución de la tradicional “gorra” con dulces de fabricación casera y alguna artesanía de Masaya, fueron repartidos entre los asistentes, quienes alabaron por varias horas a la madre de Jesús.