- El gurú de la futurología, Paul Saffo, debate sobre las tendencias emergentes y las discontinuidades capaces de producir un impacto en el ambiente de negocios
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Paul Saffo es director del Instituto para el Futuro, cuya sede se encuentra en el Silicon Valley californiano. Fundado en 1968 por un grupo de investigadores provenientes de la RAND Corporation y subvencionados por la Fundación Ford, el instituto es un grupo de investigación sin fines de lucro que ayuda a las empresas y agencias del gobierno a tomar mejores decisiones sobre el futuro.
Graduado en las Universidades de Harvard, Cambridge y Stanford, Saffo se ubica entre los principales futurólogos y pronosticadores de tecnología del mundo. Sus trabajos han aparecido en la revista Fortune, en Harvard Business Review, en Los Ángeles Times, en Newsweek, en el New York Times y en Wired. Señalado por el Foro Económico Mundial en 1997 como uno de los cien “Líderes globales del mañana”, se desempeña como co-presidente del Premio a la Innovación de la revista The Economist y preside el Science Advisory Board de Samsung, comité asesor formado por científicos externos a una empresa que la aconseja sobre temas de protección ambiental y cursos de acción en ciencia.
En una amplia conversación con James Nelson, se explaya sobre las tendencias emergentes y las discontinuidades que influyen en el ambiente de negocios global.
¿Cómo se definiría? ¿como consultor, escritor o conferencista?
Las tres, es una mezcla inseparable. Me gustaría escribir más, pues es mi pasión. Hago las otras cosas porque intelectualmente están asociadas. Uno necesita tener contacto con la realidad, y eso se logra visitando empresas en las que hay personas reales con problemas reales.
¿Cómo se convierte uno en futurólogo?
No sé. No me considero un futurólogo. Soy un pronosticador de la tecnología. Ahí es donde creo que reside la diferencia. Muy a menudo un futurólogo es un preconizador de una cierta clase de futuro. Tiene una visión sobre cómo será el futuro y trata de convencernos de que es cierta. O bien tratando de alentarnos a ir en esa dirección o bien intentando prevenirnos de algo terrible que ocurrirá.
Como pronosticador soy mas bien un espectador. Mi trabajo es decir lo que me parece que puede suceder, no propugnar lo que pienso que sucederá. Una de mis reglas básicas es: nunca permita que lo que desea que pase obnubile su juicio sobre lo que piensa que va a pasar.
¿Qué tipo de indicadores posibilitan un buen pronóstico?
Pienso que vivimos en un mundo en el que Dios no tiene un plan y en el que nuestras acciones presentes influyen en los resultados futuros. Por eso la predicción se relaciona con el entendimiento de la incertidumbre. No se trata de decir que sucederá esto o aquello, sino que esto es posible que suceda y nosotros pensamos que estas son las probabilidades. El sentido del pronóstico es posibilitar una mejor toma de decisiones.
Pero uno siempre quiere revisar sus pronósticos utilizando el anterior como punto de referencia para ver lo que pudo haber cambiado. Lo más importante del pronóstico no es la predicción sobre que es lo más probable que suceda, sino la lógica que hay detrás. Pues aún un reloj que no funciona marca la hora correcta dos veces al día. Si no entiende la lógica detrás de la predicción, sería un tonto si le prestara atención.
Dado los tiempos turbulentos en los que vivimos. ¿Ha cambiado en los últimos cuatro o cinco años su visión del mundo?
Sí, incluso me ha sorprendido lo mal que han ido las cosas en el último par de años. Cualquiera que crea en la “teoría histórica del gran hombre” habrá hallado poco consuelo en ello. Hemos visto como el poner a una u otra persona en la Casa Blanca significó realmente para nosotros un cambio en el mundo.
En mi opinión, la última década ha sido una oportunidad perdida. En los años 1990, Estados Unidos perdieron una gran oportunidad de construir una sociedad civil y poner las bases para el próximo siglo. Todo esto ha empeorado mucho debido a la conducta de Estados Unidos desde el 11 de septiembre. Por eso mi visión es más pesimista ahora que en los años noventa. Pero puede que no sea la opinión de todos. Lo que me resultó chocante es la estupidez de las instituciones, no sólo en Estados Unidos sino globalmente.
¿Han aumentado los riesgos para los negocios?
La incertidumbre en los negocios se ha incrementado en forma dramática. Hay muchos factores. En los años 1990 el impacto de Internet era muy simple. Lo puede decir en una sola oración: “En el ciberespacio no hay distancia entre dos puntos”. Es lo que causa la denominada “nueva normalidad” donde de repente las pequeñas compañías pueden tener la influencia de las grandes empresas debido a las herramientas de la información. Y donde su nuevo competidor no es más ya la empresa que está en la misma calle, sino otra ubicada al otro lado del mundo. Todos estamos tratando de ajustarnos a eso, además de capas tras capas de cambios como el de una fuerza laboral verdaderamente global para los trabajadores del conocimiento. Ahora tenemos decenas de miles de trabajadores del conocimiento en India que producen para empresas domiciliadas en otras partes del mundo.
¿Esto significa que las empresas tienen más necesidad de hacer una real planificación de escenarios?
No, de hecho no aliento la planificación formal de escenarios. No hay tiempo para eso. Lo que ocurre ahora en el campo del pronóstico es lo que pasó con el planeamiento estratégico hace algunas décadas.
Recuerde cuando las corporaciones tenían departamentos de planificación estratégica. Planificaban la estrategia para la totalidad de la empresa y luego se la pasaban a las unidades operativas para que la implementaran. Esa práctica comenzó a desaparecer a fines de los años 1970 y 1980 cuando las unidades operativas comenzaron a tomar la responsabilidad de formular sus propios planes estratégicos. De ahí que la estrategia se convirtiera en asunto de todos.
Lo mismo está sucediendo con la investigación y pronóstico del futuro. Todos debieran interesarse, no sólo los pronosticadores profesionales. De la misma manera que hemos introducido profundamente a la estrategia en las organizaciones, ahora necesitamos una organización en la que todos pronostiquen, en la que todos se involucren en buscar indicadores de cambio. Creo que la organización del futuro estará profundamente centrada en el trabajo en red, chata como un panqueque en vez de la tradicional estructura piramidal.
¿Puede darnos un ejemplo de una simple metodología que los pronosticadores podrían usar para intentar predecir el cambio futuro?
La mejor forma de comparar el momento actual con los cambios que veremos en el futuro es siempre ver hacia atrás dos veces más lejos de lo que se desee mirar para adelante. Por eso si quiere pensar cómo será la vida en el 2030, necesita mirar a los años cincuenta y preguntarse cuán diferente es la vida y el trabajo hoy de lo que era en ese entonces. De alguna manera es dramáticamente diferente. Puedo tener un vídeo conferencia en tiempo real con un colega en Tokio y apenas pensar en ello. En 1950 eso era verdadera ciencia-ficción. Por otro lado, todavía conducimos autos y aún en períodos de rápido cambio las cosas que no cambian son muchísimas mas en número que las que cambian.
¿No es necesario reunir en una unidad central los indicadores recolectados en diferentes puntos de la misma empresa, para consolidación y análisis?
No, de hecho hay ejemplos de organizaciones muy efectivas que no tienen a alguien formalmente a cargo. Fíjese en Linux y el movimiento de sistemas abiertos. No hay un CEO en la cima y ese es el motivo por el que Bill Gates no puede eliminarlo. Otro ejemplo es Al Qaeda. No hay nadie a cargo de una manera significativa. La gente sencillamente se equivoca cuando se refieren a Osama bin Laden como un cuasi CEO. En el futuro veremos surgir organizaciones que simplemente no se parecerán a las estructuras tradicionales con un CEO sentado en la cima. Serán muy chatas, centradas en el trabajo en red, orientadas hacia afuera y con un centro débil.
El principal impulsor de esto es la demanda de rapidez en la ejecución y en el proceso de toma de decisiones.
¿Usted considera que esta evolución en la estructura organizacional se aplicará también a la pequeña y mediana empresa?
Absolutamente. Si se retrocede al período de la burbuja de las punto com, la gente decía que las grandes compañías eran dinosaurios y que el futuro residía en empresas más ágiles y pequeñas. Era correcto, pero de alguna manera era una imagen sobre simplificada. En la vieja economía, las economías de escala realmente importaban, más grande era mejor. En la nueva economía no es la economía de escala, sino la de estructura la que importa. Usted puede ser grande pero necesita tener una estructura ágil y liviana. Las pequeñas compañías tienen una economía de estructura intrínseca, pues todos pueden ver las consecuencias de sus acciones, dónde encajan y lo que se debe hacer.
Observando el orden económico mundial, ¿cómo ve el desarrollo de China en los próximos 25 años?
Es una gran pregunta. Algunos dicen que se desmembrará debido a conflictos internos. Es indiscutible que ahora mismo tienen muchos desafíos como la rápida urbanización de la sociedad y todas las presiones que eso crea. Pero me sorprendería mucho si China se separara. En mi negocio busco indicadores y lo que vemos es un creciente patriotismo que hace que, independientemente de sus diferencias, la gente realmente se identifique con el país y su historia. Creo que está bastante encaminada a convertirse, para la manufactura globalizada, en lo que Arabia Saudita es al petróleo. Es un jugador mucho menor que India en lo que respecta al fenómeno de software off-shoring, en parte debido a que tiene menos gente que habla inglés pero, especialmente, a que los desarrolladores de software están plenamente ocupados trabajando para la industria china.
Mi apuesta es que para el año 2030 China se habrá convertido en la primera potencia económica mundial, seguida por EE.UU. y luego la India.
La cuestión de la seguridad global está en la mente de todos. ¿Es usted optimista o pesimista en lo que respecta a la seguridad global en los próximos diez años?
Si los Estados Unidos continúan con su camino predominantemente unilateral, entonces creo que al fin del camino nos espera un desastre no sólo desastre para los Estados Unidos, es lo mismo para montones de gente en el planeta con montones de cosas que perder. Salir de esto va a ser un trabajo muy duro y hay muchos imponderables. Hemos visto un ataque terrorista en EE.UU. que mató varios miles de personas y que comprometió sólo unas 50 acres de tierra. Fíjese en la respuesta que engendró en Afganistán e Irak. Imagínese si llegara a pasar lo impensable y un grupo se las arregla para hacer algún megaevento con algún dispositivo nuclear o asunto biológico. Entonces, Dios nos salve, la contrarrespuesta podría ser el Armagedon. No lo subestime, es una posibilidad real.