Strawberry sin chance

Edgard Rodríguez C. Cuando despuntó en las Grandes Ligas en 1983, muchos lo llamaron la versión moderna de Ted Williams. Y eso parecía. No sólo por sus similitudes en el tamaño y en las cifras, sino por su gracia en el terreno y su físico esbelto como la figura de un bambú. Sin embargo, mientras […]

Edgard Rodríguez C.

Cuando despuntó en las Grandes Ligas en 1983, muchos lo llamaron la versión moderna de Ted Williams. Y eso parecía. No sólo por sus similitudes en el tamaño y en las cifras, sino por su gracia en el terreno y su físico esbelto como la figura de un bambú.

Sin embargo, mientras Williams construía una fulgurante carrera y hasta se volvía héroe para su país al pilotar un avión en la Segunda Guerra Mundial, Darryl Strawberry se empeñó en destruir la imagen que edificaba como jugador.

Strawberry tuvo una buena carrera. Descargó 335 jonrones, remolcó mil carreras, actuó en ocho Juegos de Estrellas y fue clave en el avance de los Mets a la Serie Mundial en 1986. Luego colaboró en otros dos aterrizajes de los Yanquis en ese clásico.

No obstante, su desempeño no alcanzó los niveles de excelencia que premia el Salón de la Fama de Cooperstown. Y si a eso se le agregan sus continuos conflictos, que incluso lo llevaron a prisión, se observará que definitivamente no tiene posibilidades.

Después de debutar con los Mets en 1983 con 26 cuadrangulares y 74 remolques, más .257 de average, no hubo duda que se estaba construyendo un jugador con talento para el Salón de la Fama. Y al año siguiente su desarrollo se hizo más visible.

Su gran campaña fue la de 1987, cuando además de resumir .284, disparó 39 jonrones y robó 36 bases. Empujó 104 carreras y anotó 108, con lo que una vez más reiteraba el estupendo material que tenía en sus 6.6 pies y 190 libras.

Una vez que los Mets se cansaron de su indisciplina y adicción a las drogas, hizo un tour por los Dodgers, Gigantes y Yanquis, extendiendo sus áreas de desastres.

Ahora se asegura que Straw berry es ministro en una Iglesia y no hay duda que merece mucho crédito por el cambio, pero eso no le alcanza para entrar a Cooperstown.

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