José Damicis Sirias V.
Con mucha extrañeza mi familia y yo hemos observado en los últimos días toda una campaña a vulnerar el buen nombre y prestigio de esta familia trabajadora que ha contribuido a la búsqueda de la democracia y el progreso de Chontales desde hace varias generaciones.
Después de una campaña de altura en nuestro departamento de Chontales y en nuestro municipio de Santo Tomás, realizada sin odio ni rencores algunos que pudieran dividir a nuestra comunidad, a pesar del estilo de campaña de otros que para poder situarse en el espectro electoral destilaron continuamente injurias y mentiras, hoy con mucha preocupación y dolor advierto que existen intenciones por empañar las relaciones fraternales y tradicionales que siempre mantuvieron nuestros ancestros y que sus descendientes hemos cultivado en carácter de amigos.
Lamento y deploro la muerte de la joven periodista Lic. María José Bravo Sánchez quien además de vecina fue amiga de una de mis hijas y alumna de mi esposa Daysi Orozco. Sin embargo, pese a estos lazos de amistad y de solidaridad prestados en algún momento, considero que solamente el odio y la vileza de espíritus retorcidos pueden tratar de relacionarnos con este hecho lamentable que llena de luto a este pueblo.
Soy hombre de paz y de respeto a mis conciudadanos y no he estado involucrado jamás directa ni indirectamente en este triste suceso, quienes me conocen saben de mi limpia trayectoria pública y privada coherente en la misión de desarrollo de los mejores valores morales desde la perspectiva de los derechos humanos como preseas fundamentales de igualdad, dignidad, solidaridad, vida, que constituyen el basamento axiológico más importante. Soy reconocido como una persona de solvencia moral y profesional; no poseo antecedentes penales ni he estado involucrado en acciones contrarias a la ley y a las buenas costumbres, quienes me conocen así lo pueden atestiguar.
Aprovecho para señalarle que de manera sistemática mi familia y mi persona hemos sido objeto injustamente de una serie de amenazas que afectan la tranquilidad y las propiedades de mis familiares. No ha sido mi estilo ni el de mi familia responder a las injurias que nos han proferido, ni tampoco responder a los ataques motivados por la pasión política. No se construye la verdad con insinuaciones ni con especulaciones, sino con pruebas. Desde ya afirmo, reitero y sostengo que no tenemos, ni los míos ni yo, participación ni material ni intelectual en la muerte de la joven periodista. Pese a los consejos de muchísimos amigos de que recurramos ante los organismos de defensa de los derechos humanos y tribunales nacionales e internacionales para defender nuestros derechos, no consideramos conveniente atizar el fuego encendido por la pasión política.
Nunca hemos hecho un mal a nadie, mas bien los hemos recibido. Nunca hemos asesinado, robado o destruido a alguien ni en su honra ni en su reputación, mas bien hemos contribuido al progreso y desarrollo de nuestro departamento.
Por lo tanto, pido y exijo de manera pública que cesen las amenazas y hostigamientos de que estamos siendo objeto tanto por los autores materiales como por los autores intelectuales que se ocultan cobardemente en las sombras.
Diputado