Hortensia Rivas Zeledón*
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Políticos pactistas y corruptos
Hortensia Rivas Zeledón*
Cuando se instauró la tiranía somocista en Nicaragua habían dos grandes partidos: el Liberal y el Conservador. En 1944 surgieron el Partido Liberal Independiente (PLI) formado por los liberales demócratas que se opusieron a la reelección y el continuismo de Somoza García y el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) que era el partido de los obreros.
Durante muchos años, conservadores, liberales independientes y obreros se enfrentaron a la dictadura. También hubo rebeliones de militares con ideas democráticas y muchos de ellos pagaron con sus vidas por haberse rebelado contra los Somoza.
Después de la muerte del primer Somoza hubo una gran represión, pero los partidos democráticos, los obreros y el movimiento estudiantil continuaron luchando para que hubiera un régimen civil y democrático. En esa época la gente tenía mejor calidad humana y moral que ahora.
1966 fue un año de mucha agitación política y los partidos democráticos formaron la Unión Nacional Opositora (UNO), que encabezó el Partido Conservador y el candidato a la Presidencia de la República fue el doctor Fernando Agüero Rocha.
El 27 de noviembre de 1966 era el último domingo de inscripción y el liberal William Cranshaw ordenó a un guardia que asesinara al conservador Silvio Parodi porque reclamó por anomalías en la mesa de inscripción. El entierro de Parodi fue una gran manifestación de repudio a los Somoza.
El 22 de enero de 1967 la UNO convocó a una gran concentración en la Avenida Roosevelt, de Managua. La guardia somocista atacó a balazos a los manifestantes y centenares fueron asesinados. Ese día corrió la sangre como agua. El pueblo venció el dolor y el miedo y al siguiente domingo fue a votar por el cambio, pero el Poder Electoral estaba en manos del Partido Liberal Nacionalista y ellos pusieron los datos que quisieron y le dieron el triunfo a su patrón, Anastasio Somoza Debayle.
Cuatro años después, en marzo de 1971, el doctor Agüero sin pudor pero con “pragmatismo” aceptó una diputación a costa de la sangre derramada y en marzo de 1971 firmó en el Teatro Nacional Rubén Darío un vergonzoso pacto (conocido como Kupia Kumi) con el tirano Somoza, para recibir migajas del pastel del Estado y una pitoreta de Triunviro.
Ese fue el primer golpe de gracia al Partido Conservador; el segundo se lo dio Edmundo Paguaga Irías para efectuar las seudo elecciones de septiembre de 1974. De la continuación del kupia kumi resultó alcalde de Granada Álvaro Chamorro Mora.
El 10 de enero de 1978 los enemigos de la libertad y la democracia asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro y la indignación del pueblo fue aprovechada por los representantes criollos del comunismo internacional, quienes le impusieron a los nicaragüenses el totalitarismo, la guerra civil, la miseria, el hambre, el exilio y el luto.
Para las elecciones de 1990 los partidos se unieron por la democracia, pero el doctor Agüero, en vez de unirse a la UNO le hizo el juego a los sandinistas y se presentó solo a las elecciones con el membrete de Partido Social Conservador.
Ahora los demócratas luchan contra el pacto de los corruptos libero-sandinistas, que con la indiferencia cómplice de la OEA le robaron la Alcaldía de Granada al conservador Dionisio Cuadra y se la regalaron a Álvaro Chamorro Mora, que otra vez será alcalde espurio, como subproducto de pactos entre corruptos.
El doctor Fernando Agüero pretende erigirse en el gran defensor del Partido Conservador, pero si de verdad quisiera hacer algo bueno por el conservatismo lo mejor que podría hacer sería quedarse en su casa y, desde allí, respaldar la labor de los que con abnegación y sacrificio han luchado contra las fuerzas malignas del kupia kumi libero-sandinista y han mantenido en alto la bandera verde de la esperanza en una Nicaragua sin corruptos, con un verdadero Estado de derecho libre y democrático.
* La autora es directiva del Partido Conservador