Arturo Castro Frenzel
Es bueno y justo que se incentive en Nicaragua el cultivo del trigo, por lo menos para la producción nacional de buen pan integral, de calidad, para que el pueblo nicaragüense, aunque pobre, por lo menos se alimente bien y no siga consumiendo el “tradicional pan pluma”, caro, hecho de harinas importadas, sin sabor a nada y sin valor nutritivo significativo, que desgraciadamente abunda en nuestro empobrecido país.
Y el incentivo no sólo se logra por medio de financiamiento, sino más que todo concientizando.