Loren Gary
Sin importar lo bien que el liderazgo de una compañía logra articular su misión, su visión, su estrategia y sus principios, “esos mensajes son filtrados, y a veces distorsionados, por el estilo de pensamiento de sus empleados”, dice Dean Becker, presidente de Adaptiv Learning Systems en King of Prussia, Pensilvania. “Aún más, los estilos de pensamiento de distintos individuos pueden afectar el análisis de una causa central, haciéndolo gravitar hacia algunas causas posibles e ignorar otras, pese a la evidencia”.
Una parte importante del estilo de pensamiento es el tipo de explicación, una tendencia a tratar de entender qué es lo que causó el problema. Ese estilo tiene tres dimensiones, dice Becker:
1El grado en que personalizamos problemas (considerándolos parte de nuestra responsabilidad)
2 El grado en que asumimos que un problema es permanente (siempre habrá un problema).
3El grado en que asumimos que un problema será omnipresente (y afectará otras áreas de nuestra vida).
Firmas tales como Adaptiv ayudan a los individuos a reconocer sus tendencias a lo largo de cada una de esas dimensiones.
De esa forma, cuando surge un problema, pueden advertir que sus primeras opiniones acerca de la causa podrían no ser acertadas. También aprenden a generar creencias alternativas que contradicen su estilo habitual. El paso siguiente es analizar la evidencia en favor y en contra de esas creencias, tanto las instintivas como aquéllas que han sido generadas de manera consciente.
El resultado es un enfoque más flexible, realista, al análisis causal y ofrece una solución más vigorosa.
“Hemos determinado que cuando mejora la destreza de una persona en relación al análisis causal, su sentido de eficacia y de optimismo también mejoran”, dice Becker.
Los individuos adquieren la certidumbre de que podrán persistir a través de las dificultades, y enfrentar con más coraje toda situación adversa.
John Fontana, un entrenador de ejecutivos, corroboró esos hallazgos al trabajar con consultores de bodas en la cadena de negocios David’s Bridal. “Los consultores de los negocios que pasaron por el entrenamiento para adquirir mayor resistencia lograron recuperarse con más rapidez tras perder una venta”, dice.
Las ventas en esos negocios fueron mucho más altas que en negocios donde no se realizó el entrenamiento.