Irrespeto a las reglas del juego

Jimmy Bolaños*

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Irrespeto a las reglas del juego


Jimmy Bolaños*




Toda competencia deportiva tiene sus reglamentos al igual que toda competencia política. En ambas se compite para ganar y se debe jugar limpio y respetar los resultados. Por encima de los reglamentos existe un código de honor entre atletas que debería existir entre los contrincantes políticos, que es el de jugar limpio, respetar los resultados y saber aceptar la derrota cuando así sea el caso.

Lo más importante en cualquier competencia es saber respetar el resultado obtenido, tanto en la cancha, si de deporte se trata, como en las urnas si hablamos de política. Esto es sagrado, y no hay razón que justifique ninguna supuesta “tecnicalidad” de escritorio que pretenda cambiar el resultado obtenido.

Tristemente en Nicaragua tenemos tradición de que las cosas no son así. Cuando no se gana limpiamente hay otras maneras de alzarse con la victoria. En el beisbol nacional ya tuvimos hace pocos años un campeón de “escritorio”, el equipo León se coronó campeón nacional aun perdiendo en el terreno por una violación a un reglamento de la liga que nunca debió alterar el resultado del terreno. Una burla tanto para el espectador como para los jugadores, pero que tristemente forma parte de nuestra tradición cultural.

Ahora estamos viendo lo mismo en la arena política, no importan los votos obtenidos en las urnas, la simple operación aritmética de contar quién tiene más y declararlo ganador no basta, porque aquí en Nicaragua hacemos las cosas al revés.

Hoy estamos nuevamente esperando qué decisión de “escritorio” tomarán las autoridades de los Consejos Electorales Municipales, departamentales y nacional, sobre el resultado de al menos cinco alcaldías en las que el ganador se alzó con la victoria por estrecho margen.

Victoria holgada o ajustada es victoria y debe respetarse haciendo un conteo objetivo de los votos. La veracidad de los resultados electorales debe ser respetada, sea cual fuere, no se debe alterar por alegatos o subterfugios que desvirtúen la voluntad de la mayoría; si alguien llegara a ganar por unos pocos votos, que así se exprese y se respete; si no respetamos esos votos estamos irrespetando la voluntad de la mayoría y dañando nuestra incipiente democracia.

No puede pesar más ninguna “chocha tecnicalidad” que los votos obtenidos. ¡Con qué facilidad se impugnan las Juntas Receptoras de Votos! tirando al cesto de la basura cientos de votos de ciudadanos con derecho a que se les respete su voluntad. Pretenden todavía pintar de legitimidad lo que a todas luces sería un arrebato y nunca una victoria justa.

Así como nunca más debería de coronarse un campeón nacional ganando en el escritorio lo que perdió en el terreno de juego, es inadmisible que hoy se intente arrebatar el triunfo en algunas alcaldías a sus legítimos ganadores, por muy estrecho el margen que éste sea.

Las autoridades del Consejo Supremo Electoral tienen el sagrado deber de respetar y hacer respetar a todos sus subalternos los resultados de las elecciones. El hacerlo no es opcional para ellos, no es discrecional, es su deber ineludible para lo cual fueron juramentados en su cargo. Ellos deben actuar con total imparcialidad y apego a las leyes, pero sobre todo respetando el espíritu de la competencia electoral que es conceder la victoria al que obtenga más votos. Tan sencillo como eso.

Una joven periodista del Diario LA PRENSA perdió su vida creyendo que su deber era reportar los hechos tal como ocurren. Que su muerte no sea en vano, la verdad debe prevalecer, los subterfugios y artimañas políticas no pueden ni deben estar por encima de la voluntad de las mayorías. Es hora de empezar a enderezar el rumbo de nuestra nación respetando y haciendo respetar los resultados de esta elección. Nicaragua entera observa y quiere que el “juego electoral” se decida por los resultados en las urnas y no por negociaciones y artimañas en el escritorio.

* El autor es licenciado en Zootecnia

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