Edgard Rodríguez C.
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Sosa ya no es deseado
Edgard Rodríguez C.
Durante trece años, Sammy Sosa y los Cachorros de Chicago dieron la impresión de ser el matrimonio perfecto. No sólo porque se abrazaban en público y sonreían frente a las cámaras, sino porque en esta época, en la que el negocio aventaja al deporte, fueron capaces de sostener una relación armoniosa.
Eso se acabó.
Y la multa de 87 mil 400 dólares que los Cachorros le aplicaron a Sosa por ausentarse el día final de la campaña no fue exactamente la última gota que derramó el vaso, sino más bien, el acto que dejó al descubierto cómo la armonía era cosa del pasado, y el tormento había precipitado a ambas partes hacia diferencias irreconciliables.
Para nadie es un secreto que Chicago se ha dado a la tarea de buscarle venta a Sosa. Los Cachorros no lo quieren más. Sosa tampoco quiere seguir ahí. Y ya se habla de equipos que han hecho ofertas concretas por el toletero dominicano como los Mets, Dodgers y Rockies, quienes esperan avanzar en la reunión de dueños de equipos esta semana.
¿Cuál es el problema? El problema es que Sosa ha dejado de producir. Con un contrato de 40 millones de dólares por los próximos dos años, Chicago considera que lleva las de perder, sobre todo en medio de la crítica situación económica que viven algunos clubes.
Para remate, Sosa ha develado lo que muchos de sus compañeros califican de egoísmo, y él afirma que se sintió humillado al ser colocado como sexto bate justo cuando estaba en un slump. En Dominicana se quejó de Dusty Baker, el manager, quien no obstante, tiene el respaldo de la gerencia del plantel en esta dificultad que ha empeorado.
Al salir de Sosa, los Cachorros tendrían la flexibilidad necesaria para ir en busca de Carlos Beltrán, a quien consideran una de sus prioridades. Pero antes, tienen que quitarse de encima a Sosa y los 40 millones.