Sarah M. Otterstrom
He realizado investigaciones en Nicaragua durante los últimos cinco años. En este lapso he sido testigo presencial del descarado robo de huevos de tortuga en las playas de Chacocente, supuestamente un Refugio Silvestre.
Esta situación ha empeorado el incremento en la matanza de tortugas hembras, mar adentro, para extraerles los huevos. Como resultado hay una fuerte disminución en la actividad de anidación de las tortugas marinas. Estas tortugas juegan un importante rol en los ecosistemas marinos. La sombría extinción de las mismas no sólo sería una tragedia en los océanos, sino que también pone en peligro el futuro del ecoturismo en Nicaragua y su desarrollo económico.
Para corregir esta situación el Gobierno de Nicaragua debe adoptar urgentes y fuertes medidas para detener el comercio ilegal de los huevos y la matanza de las tortugas marinas.