Una dolorosa lección

Marlon José Navarrete Espinoza

Hemos sido testigos del impensable hecho de ver al FSLN tomar el poder por la vía de los votos en la mayoría de las alcaldías. Presenciamos a la vez que las dos razones principales de la derrota del PLC y de las fuerzas democráticas fueron el abstencionismo gigantesco y la división del voto, sobre todo de los indecisos que son los que siempre inclinan la balanza del ganador en las elecciones. Este fenómeno lo vimos en el año 2000, pero ahora en el 2004 ha causado una debacle.

Pero la raíz de estos dos factores va más allá y podemos encontrarla en el desencanto de la población hacia los políticos de derecha, en quienes han depositado con valor y cívicamente su voto en ocasiones y no sienten que les han respondido a sus expectativas y esperanzas, sino que sólo responden a sus intereses personales, sumergidos en constantes pugnas por cuotas de poder y dinero, echando a perder las oportunidades de tener una nación más próspera y desarrollada.

El pueblo se siente engañado y no ha percibido que se defienden sus intereses ni que se trabaja por la solución a los problemas más urgentes que le afligen, encuentra la puerta cerrada y oídos sordos al pedir una respuesta a quienes ha elegido. Sólo así se puede explicar semejante desinterés e indiferencia para ir a votar inclusive en sitios que eran bastiones liberales y del voto no sandinista y ahora éstos los perdieron.

Sin embargo, el PLC hizo un extraordinario esfuerzo, ya que a pesar de estas desventajas y de una imagen negativa logró batallar y mantener un margen de derrota con poco porcentaje ante un voto muy disciplinado, bien organizado y cautivo del sandinismo.

A las bases sandinistas no les duele hacer lo necesario para movilizar y entusiasmar a su gente para llevarla a votar y así vemos que orientaron a nivel nacional ir a votar desde muy temprano y al atardecer sabían que quienes iban a votar no era su gente. Lo mismo vemos con el Padrón Electoral, que fue manoseado para causar confusión entre los votantes y, lo más grave para la democracia, que cientos de miles de ciudadanos se quedaron sin ejercer su derecho al voto y los magistrados del Poder Electoral no fueron capaces de revisar ni menos de corregir con diligencia este asunto.

Los sandinistas ganaron solamente con su misma base militante, no han crecido en la simpatía de votantes, pero supieron aprovechar las desventajas y la debilidad que tenían el PLC y los otros partidos, poniendo en práctica el lema de “divide y vencerás”. Ésta es la más dura lección que deben terminar de aprender las fuerzas democráticas: que sólo unidos se puede enfrentar y vencer al monstruo con fuerza y eficacia.

Es tiempo de reflexionar y dejar a un lado el egoísmo y las actitudes inquisidoras, es imprescindible buscar e invitar a la unidad, es necesario trabajar alrededor de un plan de nación y no de personas para atraer el voto indeciso y motivar de nuevo a los votantes desencantados, articular una contraofensiva para recuperar el territorio perdido y obtener nuevas victorias, así el pueblo se sienta acuerpado, representado y defendido en sus esperanzas y dificultades, más ahora ante los abusos, atropellos y arbitrariedades que lleguen a fomentar o cometer los alcaldes sandinistas. Es tiempo de sumar y no de restar, la unión hace la fuerza.

El FSLN no cree en la democracia, se sirve de ella porque su ideología es dictatorial y represiva de los derechos y libertades. El FSLN sigue siendo la más grave amenaza para los principios por los cuales sobrevive nuestra sociedad y nuestra Patria y ella misma demanda de demócratas que la amen, y trabajen con sacrificio y empeño para salvarla.

El autor es ingeniero, simpatizante liberal.

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