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Sal de la tierra
Monseñor Bernardo Hombach, Obispo de Granada, está reivindicando con su palabra justa y profética el rol liberador de la Iglesia Católica, en el momento oscuro y triste que vive Nicaragua bajo la criminal dictadura bicéfala del pactismo libero-sandinista.
Tal como informamos el sábado recién pasado, monseñor Hombach ofició la misa que los periodistas de LA PRENSA ofrecieron en la Catedral de Granada en sufragio del alma de nuestra compañera asesinada, María José Bravo. Y monseñor Hombach pronunció entonces una homilía cuyo sentido y contenido hacemos propio y nos permitimos por eso transcribirlo en este espacio editorial de LA PRENSA:
“Mis hermanos y hermanas de LA PRENSA y de los demás medios de comunicación. Hermanas y hermanos todos. Quiero poner al principio las palabras de Jesús: La paz os dejo mi paz os doy.
“Hace dos días muchos de ustedes estaban presentes en el entierro de María José Bravo. El asesinato de esta joven significa una gran pérdida. Su hijo pequeño perdió a su mamá a la que tanto necesita. Su mamá, sus padres perdieron una hija querida. Sus hermanos y hermanas perdieron una hermana. Muchos de ustedes perdieron a una amiga y todos nosotros a una periodista profesional que se empeñaba en brindar a la sociedad una información real y objetiva. Si vemos estos acontecimientos con ojos de fe podemos decir que ella cumplió su tarea en nuestro mundo. Y el Señor le dijo: ‘Ven servidora fiel entra en la gloria de tu Señor’. Ella está en aquel lugar donde ya no hay pleitos ni discusiones. Allí entró en la Paz del Señor.
“Para nosotros, que nos quedamos todavía en este mundo, esta muerte injusta y premeditada nos indigna y en muchos incita resentimientos, sentimientos de odio y de venganza. Pero no son sentimientos de odio y revanchismo que deben guiarnos, pues sabemos que toda clase de odio envenena en primer lugar nuestro propio corazón y nos ciega para ver con objetividad lo que nos rodea. Lo que sí pedimos es justicia, porque donde no hay justicia reina la violencia y sabemos que con la justicia no manipulada se siembra la paz auténtica y duradera.
“María José ya ha cumplido su misión aquí. A nosotros nos queda el reto de seguir trabajando para que toda nuestra sociedad pueda vivir en paz y con dignidad. Permítanme unas palabras a los medios de comunicación. A ustedes hombres y mujeres de los medios de comunicación, queda la misión de ayudar a construir un mundo nuevo, donde haya lugar para todos los hijos de Dios, sin diferencias de colores, de clases sociales… un mundo nuevo así como el Señor lo había soñado cuado Él luchaba por la justicia, cuando Él se entregaba al servicio de todos los seres humanos.
“Así es que la gran misión que ustedes cumplen es en primer lugar una misión de servicio. Hoy hemos escuchado en el Evangelio que ustedes son la luz del mundo. Esto significa para ustedes, como hombres y mujeres de los medios de la comunicación, investigar profesionalmente, informar según la verdad. Esto significa también que uno se expone muchas veces, se expone físicamente a los peligros, así como lo hemos visto en el caso de nuestra hermana María José.
“Cuando Jesús nos habla de la sal de la tierra esto significa que la sal conserva, la sal transforma. La sal tiene una misión muy especial y en este sentido para la democracia y el buen camino de la sociedad tienen esa gran responsabilidad de informar y muchas veces también de denunciar.
“Esta misión que tenían los profetas de denunciar las fallas, los problemas de su sociedad, incumbe también en gran parte a ustedes como hombres y mujeres de los medios de comunicación. Y allí tienen que ser objetivos, no dejarse llevar por odios o por sentimientos equivocados sino tener los ojos abiertos para buscar y encontrar la verdad. Mis queridos hermanos y hermanas, que el Señor nos dé la fuerza y la luz necesaria para cumplir con esta tarea y servir, servir con verdad, con entrega a todos nuestros hermanos. Amén”.
Muchas gracias, monseñor Bernardo Hombach. Que Dios lo bendiga y salve a Nicaragua.