José Adán Silva
Se presenta así: “Soy Leonel Eugenio Teller Sánchez, mayor de edad, casado, licenciado en Economía y de este domicilio”, y luego, justificando su presencia en base a derechos constitucionales, interpone una denuncia, acusación o queja, contra el funcionario que en ese momento esté en la acera opuesta a los intereses de la agrupación política a la que en ese momento él milite.
Así, desde el año 2001, a Teller se le ha visto recorriendo juzgados, despachos de contralores, procuradores, magistrados, diputados, fiscales, policías, medios de comunicación y cuanta institución tenga la puerta abierta.
Ayer, en fiel seguimiento al oficio que desde hace tres años inició “en su calidad de ciudadano nicaragüense con derecho a denunciar actos de corrupción con bienes públicos y apegado a la Constitución” (así lo reza de memoria cuando llega a interponer denuncias), llegó al Ministerio Público a denunciar por tercera vez en menos de un mes, al presidente Enrique Bolaños, por la presunción de delitos electorales.
MÁS DE 45 DENUNCIAS
La pronta denuncia contra Bolaños, con quien por más de dos años Teller congenió y a quien incluso defendió mientras el mandatario impulsaba su campaña contra la corrupción, no es la primera del oficioso denunciador, a quien en un breve repaso de su actuación en los últimos tres años se le contabilizan al menos 45 diferentes denuncias contra todo tipo de funcionario, incluyendo al ex presidente Arnoldo Alemán, a quien ahora defiende tras su regreso al Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Teller fue embajador de Nicaragua ante el Reino de Bélgica, Países Bajos y la Unión Europea, entre 1998 y 1999. Pero luego, por motivos desconocidos cayó en desgracia con el entonces presidente Arnoldo Alemán, y desde entonces lo comenzó a denunciar por actos de corrupción.
Pero al mismo tiempo que denunciaba a Alemán, participaba activamente en varios partidos: en el PLC, la Gran Unidad Liberal, Movimiento de Unidad Nacional, Gran Unidad Liberal, Alianza por la República, y ahora nuevamente en el PLC.
Incluso, allá cuando anduvo bien contento denunciando a Alemán desde la acera de Bolaños, pidió al candidato liberal Pedro Joaquín Chamorro (por quien luego pidió el voto) que declinara su candidatura en respaldo al Apre: “Lo invitamos a que no sea el candidato del noveno hombre más corrupto del mundo (Arnoldo Alemán) según Transparencia Internacional”.
DENUNCIA TRAS DENUNCIA
Por esas fechas, el ahora simpatizante de Alemán denunciaba a medio mundo, principalmente a los que habían sido funcionarios de la pasada administración. Así las cosas, acompañado de Rafael Córdoba y Sergio García Quintero, Teller visitó incontables veces la Contraloría, la Comisión Anticorrupción de la Asamblea Nacional, la Procuraduría, Fiscalía y hasta organismos de Derechos Humanos. Incluso se le vio recogiendo firmas en las calles para exigir el desafuero de Alemán.
Entre sus denunciados estaban, junto a Alemán, diputados como Enrique Quiñónez, el jefe de la bancada del PLC, de quien Teller dijo en el 2003 textualmente que: “Quiñónez fue miembro de las brigadas especiales contra ataques terroristas durante el gobierno de Somoza, miembro de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior cuando Tomás Borge era el ministro, y hasta fue escolta de uno de los comandantes de la revolución, quiso ser miembro de la Resistencia Nicaragüense, y cuando se le asignó su única misión en la Contra le dio temor de entrar a territorio nicaragüense con la unidad asignada y se asiló en Miami”.
Teller promovió en distintos despachos judiciales casos como el Narcojet, INSS, IDR, “Aduanazo”, Banic, Donald Spencer, “Tarjetazos” y otros más que fueron saliendo con el tiempo, aparte de denunciar la existencia de una mafia que quería destituir al presidente Bolaños y la posible creación de una fuerza paramilitar promovida por gente allegada al presidente Arnoldo Alemán.
Incluso Teller, antes de recurrir a la institución que representa el Fiscal General, Julio Centeno, sostuvo una férrea disputa con el jefe del Ministerio Público a quien señaló como causante del perjuicio de manera intencional al Estado por 34 millones de córdobas, en tiempos en que Centeno fue Procurador de Justicia.
Fue entonces cuando Centeno, molesto por las críticas de Teller, lo llamó “vago” y “denunciador de oficio”.