Fabián [email protected]
ESCÁNDALO Y PECADO
Es difícil entender cómo es posible que haya personas que celebren la muerte de un periodista. He oído comentarios por ahí que casi dicen: “Ellos se lo buscan”. Lamentablemente todavía algunos consideran que “en el escándalo está el pecado”. De tal forma que el robo al Estado, los crímenes y las vejaciones a niños y mujeres no llegan a ser tales, sino hasta que son expuestos en los medios de comunicación. De ahí que haya personas que terminan quebrando el espejo que refleja ni más ni menos que su propia imagen. Por suerte, ésos son los menos, si no seríamos una especie en extinción.
RIESGOS
Cuando uno se mete a periodista sabe que está expuesto principalmente a dos tipos de peligros, en mayor o menor medida, según el lugar y el ambiente en que le corresponda trabajar. El primero viene dado de la cobertura a hechos potencialmente peligrosos como las guerras, protestas o desastres naturales, donde el periodista, principalmente el periodista gráfico, expone su vida como única forma de llevar a sus lectores o audiencia lo que acontece. El otro tipo de peligro viene de las represalias que se puedan desencadenar por lo que se escribe o publica. En el primer tipo de peligros, pasa como en los bomberos, se asume como inherente al oficio. Pero el segundo, ni nosotros ni el resto de la sociedad lo puede tolerar. Nadie tiene derecho a violentar o asesinar a otra persona por sus ideas o acallar una voz porque resulte incómoda. Eso es atentar contra una función vital de este cuerpo llamado sociedad. Sería como estimular el crecimiento de un cáncer en la garganta que a la postre nos dejará mudos.
¿Y EL PLC?
¿Por qué no hemos oído al PLC coger distancia, condenar el asesinato de la periodista María José Bravo? ¿Van a reclamar también la calidad de “prisionero político” para el ex alcalde de El Ayote acusado de disparar contra la periodista? ¿Van a comportarse otra vez como pandilla, acuerpando al delincuente? ¿Acaso no han escarmentado todavía después que les ha ido tan mal?
REFERÉNDUM
Si las elecciones municipales pasadas eran un referéndum, como dijo Daniel Ortega, lo que quedó demostrado es que la mayoría de la población no quiere ni a los sandinistas ni a los PLC ni a los Apre en el poder. Pero con la miopía con que se manejan nuestros políticos, no esperemos de ellos un análisis realista. Es más, uno se queda asustado cómo todos, hasta los que no tuvieron votos, dicen celebrar victorias que nadie más logra verles. ¡Estos políticos nunca se compusieron!
DISCIPLINA
Los sandinistas votan siempre y temprano. Sólo así es posible explicar que, con menos votos que los obtenidos en las elecciones municipales pasadas, hayan logrado casi el doble de alcaldías del país, y las más importantes. El Frente Sandinista no triunfó por los votos que consiguió sino por una eficiente estrategia electoral que aprovechó la apatía, la dispersión, confusión y división del resto de votantes.